DE SAL Y ARENA
Por Jesús González González
¿Cómo somos la gente de Guerrero Negro? ¿Cuáles podrían ser los rasgos que caracterizan a quienes hemos nacido y vivido entre los médanos y salitrales? ¿Hay algo que nos distingue, o somos iguales a cualesquiera otro Sudcaliforniano?

Preguntas a las que debemos empezar a buscarles respuesta, particularmente ahora, cuando nuestra ciudad está próxima a cumplir sus primeros cincuenta años de vida. Ciertamente que cinco décadas son pocas para forjar una identidad, pero podemos empezar ya a dar algunos pasos para encontrarnos a nosotros mismos.
Una de estas incipientes pretensiones por descubrir a los guerreronegrenses se debe al doctor Luis Andrés Lagarde Bravo, quien desde su llegada a la población (a mediados de la década de los 70´s) y hasta su fallecimiento (en 1989), dedicó gran parte de sus esfuerzos a hurgar en el pasado y en el presente de Guerrero Negro, queriendo conocer con la mayor precisión posible el lugar dónde lo había depositado el destino y las personas con quienes le había tocado convivir.
Frutos de este empeño fueron diversos poemas y un hermoso himno, además de semblanzas y apuntes históricos, quizá la primera labor seria de recopilación de memorias y vivencias entre los pioneros de la localidad, desde Don Miguelito hasta Don Arturo Castro Castro, incluyendo al doctor Sergio Noyola Miranda y al señor Ramón Verduzco Avalos.
En 1985 el doctor Lagarde publicó “Imagen y Semblanza de Guerrero Negro”, pequeña obra donde mostraba de manera panorámica los distintos aspectos de la población, en presentación para un lector viajero: las salinas, las ballenas, los servicios, las artesanías, la flora y fauna, el deporte, la historia, todo con una bellísima y cuidada prosa y complementando con muy buenas fotografías.

En esa “Imagen y Semblanza de Guerrero Negro”, el doctor Lagarde describió así a la gente del lugar:
“La mayoría viene de los estados vecinos de Sinaloa y Sonora, aunque los hay de Michoacán, Jalisco, Nuevo León y de la misma península: de San Ignacio, Santa Rosalía, etc.
“Se caracterizan por sus rasgos mediterráneos, algunos de una pureza que parecen arrancados de cuadros del Greco, o de Murillo, o de Velásquez o Modigliani y aún de Rubens. Esto se explica por su asilamiento y destrucción de los indígenas que hicieron los conquistadores.
“En verdad da gusto ver un moro con una castellana, aquí en un México diferente, con ojos verdes, azules; pieles blancas o de esos gitanos verde-luna de Federico, o de esos niños de De la Robia.
“¿Se imagina usted encontrarse repentinamente con Juana de Albert, reina de Navarra o con el Papa Inocencio X, o con Dos Gaspar de Guzmán, conde–duque de Olivares? Hombres y mujeres son muy futres, robustos, con tendencia a la obesidad o francamente obesos, de causa exógena, esto es, por abuso de ingesta, que quiere decir que hay abundancia y no miseria, y como mejor gratificación la buena mesa, aunque el colesterol se vaya al cielo.
“Desde el punto de vista psicológico no tiene conflictos ni religiosos ni de distinción de clases sociales, ni de riquezas o pobrezas, ni de rasgos étnicos. Las mujeres son uenas paridoras y les gusta tener muchos hijos, a los cuales les llaman “plebes”. Los hombres no son belicosos, aunque físicamente son atléticos. Los niños no conocen “el coco”, no sienten miedo ni tienen dependencia “de mano” de los padres. Desde muy pequeñitos van solos a la escuela y a que los inyecte el doctor si es necesario. En verdad es un pueblo digno de estudios de Marie Langer o de Margaret Mead.
“Los fundadores, primeros habitantes hace 45 años, me cuentan que siendo tan pocas las mujeres, teniendo dinero de sobra en la bolsa, abundancia de bebidas y ningún sitio a dónde ir, lograron sobrevivir sin peleas y, hasta cierto punto, con respeto mutuo.

“El modo de vestir es informal. Los hombres no usan saco, y menos chaleco y corbata. Usan camisa de cuello abierto o camisola, guayabera o playera y pantalón con zapato sport o bota fuerte para el trabajo rudo. En los días fríos usan chamarra ligera tipo rompeviento. La mayoría no usan sombrero y si se cubren la cabeza, es con gorras como de beisbolistas o cascos protectores de trabajo.
“Las mujeres en su inmensa mayoría usan pantalones de los que se ponen como calzador; blusa o playera y rara vez bolsa de mano. No están alhajadas. Disfrutan de sus cuerpos sin importarles ni la belleza, ni la fealdad. Son coquetas, honradas; ninguna sinvergüenza. Desconocen la presunción. Como el clima uniforme y templado, prácticamente visten igual durante todo el año.
“Su modo de hablar es norteño-costeño, como un cubano chino. Cuesta mucho trabajo entenderles su cantadito”.
¿Cómo los llamaría Usted?
¿Guerrerenses negros?
¿Guerrero-negrenses?
¿Salineros?
¿Balleneros?
Nota de la Redacción. Este trabajo periodístico se publicó en el No. 3 de la edición impresa de Análisis Periodísticos BCS, de marzo del 2001.
Hace algunos ayeres…
Hace algunos ayeres, entre enero del año 2001 y el 2018, cuando aún editábamos la Revista Análisis Periodísticos BCS -ediciones mensuales-, en sus páginas se plasmaron muchísimos Artículos, Reportajes, Crónicas, fotografías, dibujos y caricaturas periodísticas, que a raíz de nuestro ingreso al Internet, como Empresa Editora quedaron en la tinta y el papel, pero deseamos que los cibernautas quienes no tuvieron la oportunidad de leerlos, hoy lo puedan hacer y no se pierdan ese breve lapso de tiempo en ese mundo de las hemerotecas y de esa pequeña historia que forjamos un gran equipo de colaboradores.
Cada entrega de nuestros queridos y estimados Colaboradores, a quienes les agradecemos su participación, impregnaron en sus trabajos resaltando los valores, la historia, la cultura, la naturaleza, aspectos turísticos, así como las diversas actividades y el pensamiento del Sudcaliforniano, que en cada momento correspondió escribirlos.
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