Sáb. Jul 4th, 2026

Miguel Ángel Geiger Meza
Subdirector de Eficiencia Energética en la Edificación Privada
Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía

Más allá del sustento económico

Procurar el bienestar familiar va mucho más allá de generar ingresos. Implica crear las condiciones necesarias para que las familias tengan acceso a vivienda, alimentación, educación, salud y calidad de vida. En ese sentido, administrar adecuadamente los recursos disponibles es tan importante como obtenerlos.

Esta realidad cobra especial relevancia en zonas de clima cálido, como Baja California Sur, donde las altas temperaturas representan uno de los mayores retos para la economía familiar. Durante gran parte del año, miles de hogares dependen de sistemas de aire acondicionado para mantener espacios confortables y seguros, especialmente para niñas, niños, personas adultas mayores y quienes presentan condiciones de salud que pueden agravarse por el calor extremo.

Sin embargo, el uso intensivo de estos equipos también representa uno de los principales consumos de energía eléctrica en las viviendas sudcalifornianas. Para muchas familias, el recibo de electricidad durante la temporada de verano constituye uno de los gastos más importantes del presupuesto mensual.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, las familias mexicanas destinan una parte importante de sus ingresos al pago de servicios energéticos indispensables para su vida cotidiana. En entidades como Baja California Sur, este gasto adquiere una relevancia aún mayor debido a la necesidad de climatizar los espacios para hacerlos habitables.

Es aquí donde la eficiencia energética adquiere un papel fundamental. Consiste en utilizar la energía de manera inteligente para obtener los mismos beneficios, o incluso mejores resultados, con un menor consumo. No se trata de sacrificar comodidad o bienestar, sino de evitar desperdicios y aprovechar mejor cada kilowatt-hora utilizado.

En el caso del aire acondicionado, pequeñas decisiones pueden generar importantes beneficios económicos para las familias, entre ellas:

  • Adquirir equipos con etiqueta amarilla de eficiencia energética o tecnología inverter.
  • Dar mantenimiento periódico a filtros y sistemas de enfriamiento.
  • Mantener puertas y ventanas cerradas durante la operación del equipo.
  • Configurar temperaturas de confort entre 24 y 26 °C.
  • Complementar el enfriamiento con ventiladores de techo.
  • Mejorar el aislamiento térmico de techos y muros.
  • Instalar protecciones solares y sistemas de sombreado en ventanas.

Estas acciones permiten reducir el consumo eléctrico sin afectar el confort de las personas, generando ahorros que pueden destinarse a otras necesidades del hogar.

Además del beneficio económico, la eficiencia energética contribuye a incrementar el valor patrimonial de la vivienda, mejorar las condiciones de habitabilidad y disminuir el impacto ambiental asociado al consumo de energía. En otras palabras, permite que el esfuerzo realizado para obtener ingresos rinda más y se traduzca en mayores oportunidades para las familias.

Promover el ahorro de energía, invertir en tecnologías eficientes y fomentar hábitos de consumo responsable son decisiones que fortalecen la economía familiar y contribuyen a un desarrollo más sostenible. Administrar de manera inteligente los recursos del hogar no solo representa un beneficio inmediato, sino también una inversión en el bienestar y la calidad de vida de las generaciones presentes y futuras.

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