Sáb. Abr 11th, 2026

Por Yolanda Tafoya Ruiz

Mares, desiertos, montañas, vergeles… pedazos de presente y pasado plasmados en la roca y la carne: esto es la Baja California, la del Sur, la nuestra.

Tierra que a través de los siglos ha despertado la admiración y el interés de investigadores, artistas y errantes del camino, quienes desde siempre han intentado atrapar y definir la rara esencia de este sitio.

La bibliografía de connacionales, europeos y estadounidenses, que rebasa con mucho lo escrito de nuestra entidad de cualquier otra del país, da muestra de este hecho.

Podrían consumirse incontables espacios de tinta y papel y aún habría cosas por narrar. Hoy detengamos nuestro camino en un pequeño y laborioso vergel en medio del desértico paisaje… La Purísima o Cadegomo, como lo llamaran los naturales, los Cochimíes y San Isidro, rincón de laboriosos pobladores.

Muy cercanos uno del otro, entre intensos palmares y huertos, destacan singulares parajes como la Poza del Candil, el Cerro del Pilón, su incomparable campiña y los Comondú, San Miguel y San José, antiguos poblados fundados por los jesuitas que se encuentran en una profusa cañada en lo alto de la sierra, donde el tiempo parece haber detenido su marcha.

Fue aquí donde el padre Nicolás Tamaral funda la Misión de la Purísima, en 1717, octava de las edificadas en la península de Baja California, introduciendo el cultivo de maíz, frijol, algodón, vid, trigo, higuera y granada, mediante canales de riego que se originaban en el arroyo que la circunda.

Es precisamente el Cerro del Pilón, en el que los jesuitas tuvieran la visión alucinada de la Virgen María, suceso que interpretaran como mensaje divino, sugiriéndoles establecer en ese sitio la Misión.

Este montículo (El Pilón) de formación cónica, situado en medio del arroyo y cuya altura es de 400 metros desde su base, terminando en un muy característico pico es la tentación insoslayable de todo montañista.

A la distancia el camino trazado a San Isidro desciende a lo largo de una sinuosa cuesta, acompañando esta visión sus inconfundibles huertas de árboles frutales, como retando al inclemente desierto. Proeza que en el pasado se antojara irrealizable, pero que la tozudez de sus habitantes y su sistema de riego hicieran posible.

Los habitantes de esta región continúan fieles a sus tradiciones; los hombres elaboran petates de carrizo, las mujeres bordan y tejen, mientras los talabarteros continúan trabajando la piel con técnicas heredadas de sus abuelos, especialmente los arreos que los rancheros utilizan para sus faenas.

Otra de las cosas que ha logrado conservar sus raíces más profundas es el arte culinario, obligando a cuanto paladar ha degustado de sus viandas, a olvidar las mínimas normas de urbanidad.

El recuerdo despierta el paladar y un incesante tintineo en el estómago rememora el sabor del delicioso chorizo de abulón, el estofado de cipae y sus dulces en conserva, sin olvidar, como es costumbre en cada pueblo Sudcaliforniano, el café de talega acompañando a la machaca con tortillas de harina.  

San Isidro y La Purísima son un bastión que el tiempo no ha logrado erosionar. Aquí nada es casual, blanquecinos paredones de caliche y piedra resguardan la belleza del paisaje. Altos palmares y acantilados entre el tenue susurro del agua corren por sus acequias, dejando atrás la vastedad silenciosa del desierto.

Rincón que guarda para sí secretos remotos, visiones actuales de un pasado latente. Muy cerca de San Isidro se encuentra un gran número de pinturas rupestres, muchas de ellas aún sin explorar.

Entre el sendero los palmares y acantilados retumban las palabras del escritor, periodista y poeta Fernando Jordán…

“Y se me derrumbaron las treinta mil palabras de los reportajes enviados, publicados y acogidos con benevolencia por la crítica…

De la realidad bajacaliforniana hasta entonces había escrito precisamente lo obvio, lo superficial, lo sensacional… se me había escapado lo más importante: lo que tenía sentido, lo que llevaba implícito un mensaje y un signo.

Tuve que volver atrás. Regresar nuevamente a lo caminos, al desierto, a los hombres… así empezó a gestarse este libro… -si he tenido o no razón de llamarlo EL OTRO MÉXICO, no es asunto que yo deba dilucidar”-.

Y hoy como ayer seguimos siendo “el otro México”, espacio de tiempo, hombres y costumbres muchas veces desconocidos aún por nosotros mismos. Es este el momento de “volver nuevamente a los caminos”, acortar distancias, sabernos y sentirnos uno parte del otro: Misiones, pueblos mineros olvidados, ranchos y gente aislados, sierras y montañas nunca visitadas, veredas del antiguo camino real, sudcalifornios que viven, hablan y conservan el tiempo misional.

Seamos hoy TURISTAS EN NUESTRO ESTADO, conozcamos y reconozcámonos como parte de este maravilloso fragmento de tierra, que durante años ha maravillado a todo aquél que lo visita.

La Purísima, fragmento del Otro México, se ubica en la Zona Norte del municipio de Comondú, a 425 kilómetros de La Paz, capital del estado.

Nota de la Redacción. Este trabajo periodístico se publicó en el No. 3 de la edición impresa de Análisis Periodísticos BCS, de marzo del 2001.

Hace algunos ayeres…

Hace algunos ayeres, entre enero del año 2001 y el 2018, cuando aún editábamos la Revista Análisis Periodísticos BCS -ediciones mensuales-, en sus páginas se plasmaron muchísimos Artículos, Reportajes, Crónicas, fotografías, dibujos y caricaturas periodísticas, que a raíz de nuestro ingreso al Internet, como Empresa Editora quedaron en la tinta y el papel, pero deseamos que los cibernautas quienes no tuvieron la oportunidad de leerlos, hoy lo puedan hacer y no se pierdan ese breve lapso de tiempo en ese mundo de las hemerotecas y de esa pequeña historia que forjamos un gran equipo de colaboradores.

Cada entrega de nuestros queridos y estimados Colaboradores, a quienes les agradecemos su participación, impregnaron en sus trabajos resaltando los valores, la historia, la cultura, la naturaleza, aspectos turísticos, así como las diversas actividades y el pensamiento del Sudcaliforniano, que en cada momento correspondió escribirlos.

Estimados Lectores, agradeceremos mucho nos puedan enviar sus comentarios y sugerencias, porque su opinión es importante para esta Casa Editora analisisbcs.com, y nos lo hagan llegar al correo analisisbcs@gmail.com, o en el mejor de los casos, lo puedan compartir entre sus amistades.

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