Mié. Jun 24th, 2026

Prohibido prohibir

Ene 8, 2022

Por Ángel Ozuna

“El incienso huele bien, pero termina por tiznar al ídolo”. Luis Cabrera.

La frase, lo acepto, tiene su ingenio. Aunque es una contradicción, es como una serpiente comiéndose la cola. Como voy a prohibir algo que está prohibido, es decir: yo no puedo prohibir lo prohibido por qué ya está prohibido.

El comandante supremo de las fuerzas armadas mexicanas (en este caso Obrador) ignora supinamente las leyes y reglamentos que gobiernan a los militares. A propósito de las declaraciones del secretario de la defensa para que nos sumemos a Obrador y su 4t, la ley de disciplina del ejército y fuerza aérea mexicanos dice claramente en su artículo 17/o: “Queda estrictamente prohibido al militar en servicio activo inmiscuirse en asuntos políticos directa o indirectamente”.

Por coincidencia, el artículo anterior es una carambola de dos bandas: por un lado, no le permite al secretario de la defensa hablar sobre temas políticos mucho menos increparnos a los mexicanos para que nos sumemos a la 4t; y por el otro lado, prohíbe algo que ya está prohibido, entonces no lo puede prohibir. Este enredo se genera por una simple ocurrencia del presidente de hablar por hablar. Obrador está prohibiendo una ley que ya existe, eso es un enorme contra sentido. Él mismo no puede prohibir nada porque según el mismo, eso está prohibido. Entonces ¿en dónde quedamos señor presidente? ¿Quién tiene la razón, usted o las leyes y reglamentos militares? Los miembros de las fuerzas armadas mexicanas ¿a quién obedecen? ¿A usted o a sus leyes? ¿o, al pueblo bueno y sabio?

Según Obrador si a un soldado mexicano le quitamos el uniforme se convierte automáticamente en pueblo, lo que eso signifique, y viceversa, si a un ciudadano del pueblo común y corriente, más corriente que común, le ponemos uniforme se convierte por obra y gracia de Obrador en soldado. Eso viene a cuento por la expresión de que: “el ejército es pueblo uniformado” y viceversa: “el pueblo es ejército sin uniforme” pura basura obradorista.

Estos conceptos falsos y altamente ilógicos a Obrador le parecen correctos. Probablemente estas malas interpretaciones vengan del hecho de que cada sexenio se nos repite que el ejército mexicano tuvo su origen después de la revolución y nació de entre toda esa gran masa amorfa pueblerina de todos los estratos sociales.

Un ejército verdadero necesita elementos bien seleccionados, bien adiestrados y muy disciplinados. Todo esto toma tiempo, dinero y esfuerzo, no es nada más fórmense y vamos a echar bala, como era el caso de la revolución. No había voluntarios. Se recurría al procedimiento conocido como “leva”. Los soldados llegaban a los pueblos y rancherías del campo mexicano y se llevaban a punta de bayoneta a todos los hombres que se dejaban atrapar, chicos y grandes, nada los detenía con tal de llenar sus filas. Todo esto aparece magníficamente relatado en el libro del general Francisco L. Urquizo “Tropa vieja”, en donde nos cuenta con detalle sus primeras andanzas con el ejército federal.

La tropa del ejército vamos a decir que provenía de muchos sectores mayormente gente humilde, analfabetas y que eran producto como ya mencionamos de los “levantones” de ese tiempo, se les ponía un miserable uniforme con su respectivo “chaco” y se les enseñaba a jalar el gatillo de su “mosquetón”, nada más. La moral era muy baja y estaban siempre en el peligro de caer prisioneros de los revolucionarios y ser fusilados sin deberla ni temerla.

Los oficiales también provenían de diversas clases sociales y niveles económicos, con la gran diferencia que ellos si estaban sujetos a una formación profesional y un buen entrenamiento militar en alguna escuela de formación como el ya citado Colegio Militar.

El ejército actual no viene del periodo revolucionario como nos han querido hacer creer, viene de más para atrás, tal vez existía desde el siglo XIX. ¿Quién o quiénes eran el soporte de los políticos en la época porfirista? El ejército. ¿De quién se servía Porfirio Díaz para sostener su régimen? Del ejército. ¿Quiénes fueron los que se enfrentaron en varias rebeliones, asonadas y pronunciamientos a los inconformes? El ejército.

Ya para finalizar recapitulemos:

El Ejército Federal viene desde el siglo XIX mucho antes de la época porfirista. Simplemente acordémonos del famoso 5 de mayo de 1862 en donde se supone que el ejército mexicano derrotó a las fuerzas francesas de invasión. “Las armas nacionales se cubrieron de gloria”.  

Ese ejército combatió contra las fuerzas maderistas.

Al triunfo de la revolución, el ejército siguió existiendo como tal.

Victoriano Huerta y algunos otros generales apoyados por el ejército se sublevaron y asesinaron al presidente y al vicepresidente en funciones (Madero y Pino Suarez).

En 1914 carrancistas, villistas, obregonistas y maytorenistas derrotaron al ejército federal.

Se creó el Ejército Constitucionalista con Don Venustiano Carranza al frente.

A raíz de las diferencias entre jefes revolucionarios, las fuerzas convencionistas (Villa, Ángeles, etc.) derrotaron a los carrancistas. El ejército siguió existiendo.

Los obregonistas derrotan a los villistas. La secretaría de guerra y marina siguió al mando del ejército.

Una vez que el general Obregón fue electo presidente las cosas aparentemente se tranquilizaron y el ejército siguió su vida normal.

Así desembocamos en el 2018. Obrador siempre aborreció al ejército, de asesinos y represores del pueblo no los bajaba. De repente, llega a la presidencia y se olvidó de todos sus odios y en un cambio radical, los empieza a utilizar para todo al grado de que actualmente no hay campo de la actividad del gobierno en donde no intervengan los miliares.

Sin embargo, la actuación no de los soldados sino de los jefes ha sido muy cuestionada y su honradez está en tela de juicio. Quedan flotando en el limbo las 966 facturas de empresas fantasmas en la construcción del aeropuerto de Santa Lucía las cuales no han sido desmentidas ni aclaradas. ¿A qué se debe ese silencio? ¿Hicieron algo indebido? ¿Tienen algo que esconder?

Seguiremos esperando las respuestas.

La Paz, B.C.S.

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