Mientras en Cabo San Lucas cientos de familias padecen de 30 a 40 días sin agua potable, la Comisión Nacional del Agua en Baja California Sur decidió abrirle la llave a la industria refresquera. La crisis hídrica en Los Cabos ya tiene a vecinos denunciando sobre el derecho humano al agua, así como lo estipula la nueva Ley General de Aguas y las reformas a la Ley de Aguas Nacionales.

En este contexto de escasez, el delegado de Conagua en Baja California Sur, Julio César Villarreal Trasviña, firmó en sigilo el Título de Concesión número 858327. El documento otorga a BEBIDAS MUNDIALES, S. DE R.L. DE C.V. el derecho para explotar aguas nacionales subterráneas por un volumen anual de 425 mil metros cúbicos, es decir, 425 millones de litros, para uso industrial, con una vigencia de seis años. El aprovechamiento está ubicado en el acuífero 0324 La Paz, en un pozo del municipio de La Paz, ciudad que vive crisis de agua en muchas de sus colonias, a pesar de que sus autoridades repitan lo contrario.

En Cabo San Lucas, el trato de parte de Conagua estatal ha ido de mal en peor, esto documentado ya por diferentes medios de comunicación, ya que aparte de seguir entregando títulos de concesión por millones de litros a compañías privadas, se niega a dotar de permisos a las autoridades municipales para la exploración y extracción de volúmenes que irían directamente a la población, llegando al extremo de clausurar pozos de agua con el pretexto de actualización de permisos, los cuales son negados una y otra vez a pesar de la crisis actual.

La empresa beneficiada, Bebidas Mundiales, no es una razón social cualquiera. En los registros comerciales aparece como «BODEGA COCA COLA – BEBIDAS MUNDIALES S. DE R.L. DE C.V.», y su razón social está asentada precisamente como BEBIDAS MUNDIALES S. DE R.L. DE C.V. Es Coca-Cola.
El agua concesionada no va a las colonias de Cabo San Lucas que hoy dependen de pipas, va a una planta para producir refrescos en el estado más seco del país. Mientras Los Cabos espera hasta finales de 2026 o tal vez hasta el 2027 para que opere su segunda planta desaladora, Conagua garantiza a la refresquera 31,4 litros por segundo todos los días durante seis años.
En la nueva Ley de Aguas, los cambios más destacados de esta legislación incluyen que la prioridad inamovible es el consumo humano y la restauración ambiental como eje rector. Si existe escasez, las autoridades pueden reducir o cancelar los volúmenes de agua concesionados a empresas o particulares para garantizar el abastecimiento básico.
México ya paga el costo de este modelo. El país es el primer lugar mundial en consumo de refrescos, con un promedio de 163 litros por persona al año, y lidera el consumo global con 24 mil millones de litros anuales, un hábito vinculado a 100 mil muertes anuales por enfermedades relacionadas.
El discurso oficial habla del pueblo bueno y sabio, pero el papel firmado por Villarreal Trasviña dice otra cosa. En plena crisis hídrica, se le quita agua a la gente para dársela a quien alimenta la epidemia de obesidad por bebidas azucaradas.
