Jue. Oct 15th, 2026

Olgafreda Cota     ofcota@prodigy.net.mx

Tenía en mis manos un interesante libro escrito de manera muy amena, acerca de la invención de los libros en el mundo antiguo, llamado El infinito en un junco, de la escritora Irene Vallejo, que en la página 149 dice: “Un día, se celebró en Alejandría un concurso de poesía […] Los siete jueces escucharon recitar a los poetas, pero, mientras los demás aplaudían, Aristófanes se limitaba a callar con gesto inexpresivo. Dejó deliberar a los otros sin mezclarse en la discusión. Solo al final pidió que le permitieran hablar, para decir que todos los concursantes menos uno, eran farsantes. Se levantó, entró en los pórticos de la biblioteca y, utilizando solo su memoria, extrajo una montaña de rollos de distintas estanterías. Allí estaban, palabra por palabra, recónditos, los poemas que los escritores tramposos habían saqueado. Los ladrones de palabras no pudieron engañar a Aristófanes”.

Sí tengo la fortuna de que alguna persona me esté leyendo, estoy segura le vino a la mente la ladrona de palabras y saqueadora de textos que tan famosa se ha hecho en los últimos meses.

Creo que muchos nos preguntamos: ¿Por qué no renunció antes de que se ventilara el hecho de que no fue una sino dos las tesis que plagió?, ¿Antes de manchar para siempre su reputación?

Peor que su plagio, fue la actitud de nuestro presidente. Durante La Mañanera, que veo diariamente, un atrevido y valiente periodista -lamento no recordar su nombre-, le dijo que la ministra Yasmín Esquivel había cometido un delito grave al plagiar hojas completas, que eso era corrupción y que de acuerdo con lo que él había dicho al principio de su administración, la corrupción no iba a permitirse.

El señor presidente respondió: “tampoco cuando Calderón plagió la presidencia pasó nada”. “En el caso de la ministra es un asunto politiquero. ¿Cuándo surge?, cuando aspira a ser presidenta de la Corte”. “El grupo de intelectuales orgánicos manejados por Krauze, se vuelven paladines en contra del plagio, del robo, muy manejado de acuerdo con sus intereses”.

Desde luego, no se trata de cualquier vulgar roba textos, se trata de una ministra que está en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el máximo tribunal del país, cuya misión es ni más ni menos que la de defender la Constitución Federal.

Una vez más, me quedo sin palabras, con la boca seca y preguntándome ¿por qué voté por él?

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