Mié. Oct 14th, 2026

Vicky Rubio

Desde el pasado 25 de octubre del año en curso, miles de trabajadores de la educación del estado de Baja California Sur, tanto docentes como administrativos de apoyo, así como jubilados, iniciaron una serie de acciones en busca de soluciones a añejos problemas laborales que se viven de hace más de 20 años.

Como nunca en la historia del Sindicato Nacional de los trabajadores de la Educación en su sección tercera de Baja California Sur, se había consolidado el acuerdo mayoritario de participar en acciones de protesta contra un gobierno del que, en su momento mediante el voto electoral le otorgaban su confianza y esperanza de que el de la izquierda tanto federal, estatal y municipal, les otorgarían los beneficios de los que hoy siguen padeciendo, qué decepción han recibido y por supuesto su arrepentimiento se canta en coro.

Las aulas y oficinas de todas las escuelas del estado lucieron solas, todos hacían presencia en los gallos vehiculares, marchas y actos sindicales, inconformidades por la nula respuesta de las demandas planteadas, del gobierno federal que en su momento la representación sindical planteó mediante el adecuado proceso de solicitudes escritas, verbales y presenciales.

La justicia laboral, se les arrebató de tajo, la esperanza de hablar con el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador y de que les diera respuestas favorables, se esfumó.

Por el contrario, el hombre de quien habla Elena Chávez, dio muestras de que lo que hagan los trabajadores de la educación en Baja California Sur no le quita el sueño, y lo más penoso, los humilló con su particular y acostumbrada actitud insensata, lo peor, en público y en la mañanera, acción que desde luego no se merecen quienes ejercen una de las más importantes profesiones y que tienen todo el derecho de luchar por mejores prestaciones, pero… ¿Qué se podía esperar del “mesías” como lo califica Elena Chávez.

Esa negativa actitud de quien despacha en Los Pinos, por supuesto que motivó a los trabajadores de la Educación de prolongar por una semana más el paro total de labores, como nunca ha sucedido en la historia de Baja California Sur.

Lo más claro de todo es que en Oaxaca, un estado con más de 4,132,148 habitantes, López Obrador autorizó 50 mil plazas a maestros y trabajadores administrativos, una razón más para pensar que el poder está detrás del trono y que los habitantes de Oaxaca le importan más electoralmente hablando que los míseros 798, 447 habitantes de Baja California Sur.

Esta semana se concretarán las respuestas de los enviados de AMLO y de alguna de sus corcholatas, mientras tanto, la espera se prolonga y los padres de familia de miles de alumnos que no recibirán clases, se impacientan.

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