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Solo aviación

Ago 7, 2022

La aviación mexicana otra vez en barrena.

Por Ángel Ozuna.

Barrena es una maniobra con un avión en la cual se llevan a cabo giros violentos con la nariz prácticamente apuntando al suelo. Si no se toman medidas para contra restarla llega a ser muy peligrosa para la integridad de una aeronave. Un piloto puede inducir accidentalmente su avión a que realice una barrena o hacerla en forma premeditada, las dos son peligrosas y se debe tomar el control antes de que la madre tierra salga violentamente a nuestro encuentro.

Mientras que la aviación mexicana se encuentra en plena barrena, unas veces para un lado otras para el otro, el gobierno hace como que no se da cuenta del desastre. El tan cacareado conflicto del AICM y el de Santa Lucía no se le ven visos de que llegue a una solución. Cada día escuchamos más y más quejas, es lógico, un proyecto que no es otra cosa que un capricho, el cual se va a pagar con nuestros impuestos, no faltaba más.

Algunos números redondos: La donación forzada que hacemos los mexicanos para subsidiar la operación del aeropuerto de Santa Lucía asciende a la estratosférica cantidad de $ 1, 370 millones de pesos, eso según la SHCP, porque Obrador tiene otros datos. Cada pasajero que pisa el AIFA nos cuesta $ 833.33 pesos a cada mexicano para un subsidio de $25,000,000 de pesos mensuales

La operación de la AFAC nos va a costar nada menos que 717 millones de pesos en el 2022 para que nos mantengan vergonzosamente en la categoría 2, ya que no existe la 3.

De la noche a la mañana descubren un “bache” en una de las pistas del AICM, un piloto reportó la presencia de un “cráter”, no de un bache, un cráter refiriéndose muy probablemente al tamaño del mismo. Lo anterior mis estimados escasos lectores es de muy dudosa veracidad. Un bache no aparece por generación espontánea entre un despegue y un aterrizaje. Las pistas de un aeropuerto, de cualquiera no solo del AICM, por si no lo sabe el piloto que reportó el bache se revisan varias veces del día o de la noche, llueva o truene, de manera que la presencia de un peligro como ese (un bache) puede ser fácilmente detectado y corregido antes de que provoque cualquier incidente. No lo niego, existen “baches” muy necios que se niegan a desaparecer como el del aeropuerto de Tijuana que duro más de un año en una de las calles de rodaje del aeropuerto. Casualmente el famoso “bache” no interfería con las operaciones de las aeronaves porque no estaba en una posición crítica, sin embargo, veíamos como lo tapaban, se volvía a abrir, lo volvían a tapar en un proceso interminable, hasta que lograron llevar a cabo una reparación permanente.

En una de sus apariciones por la mañana, Obrador mencionó el famoso “cráter” en el AICM, después dijo que la terminal 2 (T-2) se estaba derrumbando. Sinceramente como usuario regular no le veo por ningún lado signos de deterioro a la T2. Esos comentarios presidenciales son muy tendenciosos y tienen el objeto de inclinar a que los mexicanos pensemos que antes de que nos caiga encima la T2 debemos de cambiar nuestras preferencias por Santa Lucía. Allá cada quien si les creemos. Según el presidente del Colegio de Ingenieros Mexicanos en Aeronáutica, A.C. (CIMA) la T2 está perfectamente bien cimentada y construida de tal manera que puede incluso resistir un terremoto.

Antes de continuar me gustaría mencionar que aquí en México los aeropuertos son responsabilidad de la SCT, el país los puede concesionar a terceros como es el caso actual. Dentro de un aeropuerto mexicano existen varias dependencias involucradas en su operación. Por un lado, tenemos a la SCT por medio de la AFAC quien nombra un “comandante”, cuyo puesto no es de carácter militar, sino civil y que por alguna costumbre revolucionaria se le quedo el título de “comandante”. Eso está a punto de cambiar. Como quiera que sea, el comandante de un aeropuerto es el encargado de vigilar que se cumplan con las leyes y reglamentos aeronáuticos aplicables, todo lo que son operaciones aéreas es de su incumbencia.

Por otro lado, tenemos que el operador o concesionario de un aeropuerto designa un “administrador” quien es el encargado de velar porque el aeropuerto a su cuidado sea un negocio. Sus funciones van desde la seguridad, administración de locales comerciales, mantenimiento de pistas y plataformas, etc. Hasta aquí todo muy bien. Pero sucede en la vida real que dentro de un aeropuerto se presentan constantemente situaciones de confrontación entre estos dos funcionarios por saber cuál de los dos “manda” en su aeropuerto. En ocasiones se traslapan las funciones de ambos y tiene que intervenir alguien que esté más arriba que ellos para dilucidar alguna situación de jurisdicción.

Así tenemos que la aparición de “baches” y su reparación son responsabilidad del administrador. Si un avión sufre algún incidente a causa de un bache, interviene el “comandante” por lo que las cosas pueden llegar a complicarse muchísimo burocráticamente hablando. Las pistas de un aeropuerto están diseñadas y construidas a prueba de baches. Por lo tanto, la aparición de un “cráter” en el AICM me parece que hay “gato encerrado” y que le suceda precisamente cuando viaja el presidente es aún más sospechoso.

La capital de nuestro país aeronáuticamente hablando se encuentra en manos ineptas, sin que a las autoridades se les vea una disposición de poner una solución. En un error monumental (y carísimo para el pueblo de México) Obrador deja sin la posibilidad de poner una solución viable a la necesidad de que nuestra ciudad capital contará con un aeropuerto a la altura de los mejores del mundo.

En cambio, nos quedamos sin NAICM, Santa Lucía no sirve para nada y según Obrador el AICM se está derrumbando. Bonita situación. Los viajes vía aérea a la ciudad de México por lo pronto son un caos. Ese problema hace 4 años no existía. La necesidad de una solución a largo plazo sigue siendo indubitable.

Mientras tanto, el encargado de ese asunto, el subsecretario Jiménez Pons se encuentra enfrentando una acusación penal por fraude muy seria. Alguien que me explique lo siguiente: Jiménez Pons fue removido por Obrador del Fonatur y de la construcción del tren maya por inepto. Luego en un giro siniestro se le coloca en la SCT para que resuelva el embrollo de la aviación mexicana sin saber absolutamente nada de ese tema. En suma, no sabemos que vaya a pasar con este funcionario. Mientras tanto, van a seguir apareciendo “baches”, demoras, “idas al aire”, etc. en los aeropuertos mexicanos para ver si el gobierno nos convence de utilizar el de Santa Lucía.

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