Vie. Jul 3rd, 2026

Olgafreda Cota Gándara

ofcota@prodigy.net.mx

Hace un par de semanas, el presidente renovó 16 cargos, de los cuales, la mitad carece de trayectoria diplomática. Porque sí, la diplomacia es una carrera que requiere de una formación acorde a su responsabilidad e importancia.

Ingresar como funcionario de carrera a la rama diplomático-consular, se hace por oposición mediante concursos públicos anuales y se requiere entre otras cosas, presentar un examen de cultura general -orientado a relaciones internacionales-, un examen de español, comprobar el dominio del inglés y la capacidad para traducir algún otro de los idiomas oficiales de la ONU (árabe, chino, francés o ruso). También se requiere elaborar un ensayo sobre política exterior de un tema de actualidad; y algo muy importante: un periodo de experiencia práctica en la Secretaría de Relaciones Exteriores, por un máximo de seis meses.

Las designaciones de jefes de misiones diplomáticas permanentes ante Estados y organismos internacionales de Embajadores Especiales y Cónsules Generales, deberán ser sometidas a la ratificación del Senado de la República.

Los derechos y deberes del personal que compone el Servicio Exterior Mexicano, con el objeto de garantizar la ejecución y coordinación de una política exterior, son dirigidas por el presidente de la República; es él quien puede designar embajadores y cónsules y removerlos cuando lo desee.

Los requisitos indispensables según el Artículo 20 de la Ley del Servicio Exterior son: ser mexicano por nacimiento, no tener otra nacionalidad, ser mayor de 30 años y reunir los méritos necesarios para desempeñar bien su cargo.

Idealmente, deberían tener un título profesional en carreras como Derecho, Economía o Relaciones Internacionales.

Sin embargo, nuestro presidente parece no tomar en cuenta ninguna de estas características. Ya no hablemos del dominio del inglés, al menos poder expresarse correctamente en español.

¿Cuáles son los criterios que AMLO ha tomado en cuenta en estas designaciones? Desde mi punto de vista sólo dos: un servilismo total y mostrar la debilidad del PRI o sea la forma en que puede manejar a algunos priistas. Este es el caso de la exgobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich quien irá de cónsul a Barcelona y el de Carlos Miguel Aysa González, exgobernador de Campeche, designado a República Dominicana.

Respecto al nombramiento del ahora sustituido Pedro Agustín Salmerón, quien, según unos declinó y según otros, de plano lo rechazó Panamá, el presidente dijo que lo había elegido porque era un magnífico historiador y escribió un libro muy importante sobre Francisco Villa; jamás tomó en cuenta la “manoseadera” de que es acusado por numerosas alumnas del ITAM y la UNAM.

Sin embargo, es el nombramiento como embajadora de Panamá de la exsenadora y activista Laura María de Jesús Rodríguez Ramírez, mejor conocida como Jesusa Rodríguez, lo que llama nuestra atención y nos alarma enormemente. Ella estudió teatro y ha dado esa asignatura en la Universidad de Guanajuato. Jesusa junto con su ahora esposa -la actriz argentina Liliana Felipe-, han montado obras de teatro en cabarets y teatro bares. Es en teatro en donde ha trabajado por casi 20 años. Claro que también participó activamente en las tres campañas presidenciales de AMLO; debe ser esta la verdadera razón por la que fue designada. Tiene grandes dificultades para hablar el español. Así la escuchamos expresarse sobre la necesaria transición proteica: “la ganadería, la pesca y la lechería, son la primera causa de la desforestación, de uso de agua, de contaminación de agua. El solo hecho de faltarle al respeto a la vida de un ser que tiene sistema nervioso central y que es un ser sintiente, es una forma no ética de pasar por el planeta.

A la pregunta de si hay un sector conservador en la banca de Morena en el Senado de la República, respondió: “definitivamente lo hay. Morena es un movimiento que surgió de las bases, que viene de abajo hacia arriba, cuando esto ocurre, sube mucha gente que no tiene nada que ver con los principios de ese movimiento y eso pasa con Morena”.

Estaba yo leyendo sus declaraciones y a punto de comer un rico taco de carnitas, ¡pero no pude! porque la señora Jesusa dice que: “Cada vez que comas tacos de carnitas, festejas la caída de la Gran Tenochtitlán”. Así, que no volveré a comer carnitas porque “óigame, no, yo no puedo andar festejando la caída de Tenochtitlan”.

Pensando en lo importante que es que esta señora comprenda que “calladita se ve más bonita”, me amanece la noticia de que también fue rechazada por Panamá.

La Alianza Panameña por la Vida y la Familia, envió una carta al presidente López Obrador diciendo entre otras cosas: “rechazamos la designación de la señora Jesusa Rodríguez por representar todo lo contrario a los valores sobre los que se fundó nuestra nación. No aceptaremos que a nuestro país se le envíe lo que estorba”.

¿Por qué el presidente no escoge personas preparadas, que nos representen con dignidad? La respuesta es que, a él, prácticamente cualquiera que tenga estudios le parece corrupto, neoliberal o adversario.

Y como siempre hay alguien peor, y tiene mucho de donde escoger, esta historia continuará.

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