Mié. Nov 4th, 2026

* María Fernanda Rendón Rodríguez

¿Qué es normal? ¿Cuál es el punto donde se considera algo como discriminación o algún tipo de violencia? Tenemos diferentes estándares para todo lo anterior, algunos demasiados extremistas, las cosas »pequeñas» son pasadas por alto y justificadas de cualquier forma en donde nadie gana ni pierde absolutamente nada, no se resuelve.

Algo como la discriminación y/o violencia de género es una de estas cosas a las cuales no se les presta la suficiente atención; la mayoría de las personas tienen una mentalidad cerrada y como ellas no se dan cuenta que viven este tipo de cosas, piensan que ya no existen o que es algún tipo de “tabú”. Sin embargo, son esas frases o acciones “insignificantes” y tan normalizadas en la sociedad que ahora ya es tomado como una broma o algo que no es serio, aunque la ONU (Organización de las Naciones Unidas) ya lo considera como una pandemia donde México está en los primeros puestos, afectando a tantas personas con comentarios que son dichos con afán de hacer sentir mal y tratarlo como alguien desigual únicamente por ser hombre o mujer, aunque sucede más en las mujeres.

Según una estadística del INEGI, en 2016 de las más de 50 millones de mujeres que hay en nuestro país, el 66.1% de ellas han sufrido algún tipo de abuso físico o psicológico sólo por ser mujeres y únicamente el 9% de los casos han sido denunciados y la impunidad es bastante grave pues, aunque un poco de más de la mitad  se resuelve correctamente, los demás quedan como si hubiese una capa de invisibilidad sobre ellos (cuando es a un hombre es mucho más grande la falta de apoyo). Todo el papeleo y vueltas que dan para tratar de resolver son agobiantes y hacen que se pierdan las esperanzas.

Hay tantos temas los cuales ya son bastantes normales para nosotros hoy en día, la contaminacion, violencia en general, pero este es el más se pasa por alto. En lo personal, observo que es una cosa casi cotidiana el escuchar groserías o comentarios fuera de lugar acerca de mi cuerpo que son dichos por personas que piensan tener el derecho a opinar y es preferible decir que eso me molesta a quedarme callada y lo tomen como si no hubiese problema y que yo lo veo bien o que soy demasiado “débil” como para responder de alguna manera.

Tenemos dos opciones, cambiar y llegar a ser mejores o ser las mismas personas retrógradas que hieren a los demás sin causas justificables.

Y tú ¿Qué harías para cambiar?

* María Fernanda inica sus primeros pasos como escritora al hacer lo necesario por ùblicar su primer aportación como parte del Círculo de Escritores del CET Mar 31. Ella es laumna del quinto semestre y cursa la carreta de Técnico en Pesca Deportiva y Buceo.

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