La Paz, B.C.S.-Cada 15 de octubre, el Día Internacional de las Mujeres Rurales invita a reconocer la contribución de las mujeres al desarrollo de sus comunidades, la economía familiar y la seguridad alimentaria. Esta conmemoración, establecida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2007, también permite reflexionar sobre las condiciones que favorecen su participación económica y bienestar.

La Dra. Angélica Montaño Armendáriz, profesora-investigadora del Departamento Académico de Economía de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), analiza la participación de las mujeres rurales en las actividades productivas y su papel en el trabajo doméstico y de cuidados.
De acuerdo con datos de emprendimiento rural elaborados con información de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), la participación de las mujeres en Baja California Sur pasó del 20 % en 2016 al 30 % en 2026. Durante este último año, representaron el 65 % de los emprendimientos rurales del sector terciario, el 18 % del primario y el 20 % del secundario. Además, concentraron el 46 % de los emprendimientos rurales informales.
Por otra parte, el informe de 2024 del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) ubicó a Baja California Sur en el tercer lugar nacional en oportunidades económicas para las mujeres, con 64.5 puntos sobre 100. En autonomía económica, la entidad ocupó el primer lugar, con 83.8 puntos; sin embargo, en permanencia laboral obtuvo 30.9 puntos, situándose en el lugar 31.
Estos indicadores consideran aspectos como la inclusión financiera, la propiedad de vivienda, el emprendimiento formal, la informalidad laboral, las brechas de ingresos y la disponibilidad de servicios de cuidado infantil y para personas mayores.
Como parte de sus estudios sobre la economía regional, Montaño Armendáriz estimó el valor del tiempo dedicado al trabajo doméstico y de cuidados en la zona rural de Los Cabos. Los resultados calculan un valor semanal de 2,368.44 pesos por las actividades de cuidado y de 3,106.58 pesos por las labores domésticas. Estas cantidades representan una valoración económica del trabajo realizado, no ingresos que las personas reciban efectivamente.
La investigadora señala que considerar estas actividades permite comprender mejor la realidad de las mujeres rurales, quienes combinan sus iniciativas productivas con responsabilidades familiares y domésticas. Asimismo, factores como las condiciones salariales, la formalidad laboral y las posibilidades de conciliar el empleo con las responsabilidades de cuidado influyen en su participación económica.

En el marco de esta conmemoración, el análisis invita a reconocer las aportaciones de las mujeres rurales al desarrollo de Baja California Sur, tanto mediante sus emprendimientos como a través del trabajo que realizan en sus hogares y comunidades. El acceso a capacitación, recursos productivos y servicios de apoyo, junto con una distribución compartida de las responsabilidades domésticas y de cuidado, son aspectos que pueden ampliar sus oportunidades de desarrollo personal y económico.
