Mar. May 26th, 2026

Por Bertoldo Velasco Silva

Dadas las condiciones económicas del país, todos las y los mexicanos nos encontramos en la constante búsqueda de mejores condiciones de vida, y una forma de lograrlo, es a través de realizar trabajos o actividades mejor remunerados; vale la pena mencionar que, todos trabajamos por una razón, todos buscamos una mejor calidad de vida, una mejor condición económica, vamos, todos “aspiramos” a estar mejor, para ello, buscamos mejores empleos, mejores posiciones, con un mejor sueldo, para con este, hacerle frente a las difíciles condiciones de vida que todos tenemos, es nuestro legítimo derecho, en el cual, nadie puede interferir de ninguna manera.

Con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la cabeza de la administración federal, se puso sobre la mesa una de las banderas que venia enarbolando desde que inició su campaña, la más reciente, aquella en la que se habla de la austeridad republicana, motivo por el cual, todos los funcionarios emanados del partido en el poder debían cumplir con este precepto de ganar menos que el mismo presidente.

Por obvias razones, esta máxima la deben cumplir todos los funcionarios en los estados que son gobernados por Morena, como en el caso de Baja California Sur, en donde, el profe Víctor Castro Cosío, recibe un salario de aproximadamente 85 mil pesos al mes, lo que ciñe a todos sus funcionarios a ganar menos de esta cantidad.

Eso, al menos en el sector burocrático; en la iniciativa privada, las cosas son diferentes, los sueldos son determinados por el grado de responsabilidad, la complejidad de las tareas realizadas o por el nivel de especialización de los trabajadores. Lo anterior solo si no está de por medio algún tipo de tabulador que limite el ingreso semanal o quincenal del trabajador.

Recientemente, en el mes de diciembre, para ser más precisos, vimos a los maestros compensados exigiendo varias demandas, una de las cuales era, justamente la nivelación y mejora de las condiciones salariales, toda aquella movilización paró en las mesas de negociaciones y actualmente los maestros continúan a la espera de la solución de sus demandas, la cual, sobrepasa la responsabilidad de la administración estatal, quienes, para ser sinceros, no pueden ser más que mediadores ante la administración federal.

Una vez expuesto lo anterior, en los últimos días, la Administración Portuaria Integral de Baja California Sur, ha sido el centro de atención ya que, recientemente, su director fue señalado de recibir un salario mayor al del gobernador del estado, lo cual, obviamente hizo que aquellos, los férreos críticos de la 4t, hicieran aireados señalamientos poniendo el dedo en lo mas blandito de los principios de la austeridad republicana.

Sin embargo, es menester mencionar que, el sueldo del director de APIBCS, Narciso Agúndez Gómez, es de 74 mil 847 pesos al mes, 15 por ciento menos que su antecesor, quien ganaba 86 mil 74 pesos; pero también por debajo del salario de Castro Cosío que es de 85 mil pesos al mes; lo anterior está sustentado en la Ley de Remuneración de los servidores públicos del estado de Baja California Sur, que señala que ningún funcionario puede percibir ingresos mayores al del gobernador y que este a su vez no puede percibir un sueldo mayor al del presidente de México.

Estas aseveraciones no son “habladas” es información que puede ser consultada en la sección de transparencia, tanto del portal de gobierno del estado (www.bcs.gob.mx), como de la empresa descentralizada (www.apibcs.com.mx), ambas en la sección de transparencia y a disposición de la ciudadanía en general.

Por otro lado, es necesario precisar lo siguiente: la Administración Portuaria Integral, está considerada como una EMPRESA DESCENTRALIZADA; con recursos y autonomía propia, es decir, no dependen de la recaudación estatal ni federal, sino más bien, donde su naturaleza es aportarle recursos a la economía estatal, recursos provenientes de proporcionar todos los servicios concernientes a la navegación al sector empresarial o comercial.

Como mencionábamos al principio, todos queremos tener mejores condiciones de vida, mejores salarios, mejores servicios, mayores oportunidades, sin embargo, esto no es suficiente, el ingreso de cada uno depende de la actividad económica que desarrolla y sin lugar a duda, del grado de complejidad, responsabilidad y especialización que nuestras actividades requieren y a veces también de las oportunidades que se nos presentan.

Tomando en cuenta lo anterior, más allá de esta tan llevada y traída austeridad republicana, todos deberíamos recibir un salario acorde a nuestra actividad, acorde a nuestras necesidades y acorde a las volátiles condiciones económicas, donde lo que ganamos con el sudor de nuestra frente, nos alcance para vivir al menos, con decoro.

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