Por: Ángel Ozuna
“Saber lo que es justo y no hacerlo es la peor de las cobardías”. Confucio.
Una de las muchísimas metas, entre otras cosas, del gobierno obradorista es que parece que quiere acabar a como dé lugar con la aviación mexicana,

Si no es así, cuando menos eso manifiestan las acciones que implementan todos los días los integrantes del gabinete morenista, incluido su líder.
La idea estrafalaria de operar una línea aérea al cuidado del ejército es solo un despropósito gigantesco cuando ni siquiera hemos regresado a la categoría 1 de la FAA, lo cual en mi criterio debería ser una prioridad nacional. Y ni siquiera la burla perdonan: la mencionada línea aérea piensan dársela al ejército, no a la fuerza aérea, igual que el mamut gris de Santa Lucía operado y administrado por el ejército. A la FAM hay que ponerla a operar y administrar “granjas del bienestar” para que les ayuden a pagar sus pensiones
Las trabas legales para la operación de una línea aérea administrada por los verdes (ejército) son considerables, pero si nos apegamos al criterio de Obrador de que no le salgan con que la ley es la ley, todo se puede hacer. Eso, por un lado. Y por otro, los costos para iniciar una empresa de aviación son considerablemente altos. Obrador está pensando que la Fuerza Aérea Mexicana se puede hacer cargo (no que el ejército, quien le entiende), en su criterio desquiciado piensa que es lo mismo operar una línea aérea que un ala de combate, para él no hay diferencia, claro que solo ha volado en aviones de transporte que para el caso a que nos referimos si son similares, de ahí la confusión bolivariana de Obrador.
Una línea aérea estatal sería un gran lastre para la economía mexicana ya que solo generaría perdidas dado el enfoque socialista que se le quiere dar, es decir, llevar a cabo vuelos a zonas rurales de México a donde las líneas actuales no vuelan por ser inoperantes e incosteables.
La idea es descabellada por donde se le vea, desgraciadamente no hay nadie que le diga a Obrador que eso no procede, que es tan solo una ocurrencia. Hace algunos años se intentó algo similar con el Plan Huicot. Con aviones y tripulaciones de la Fuerza Aérea Mexicana se prestaba servicio a varias comunidades apartadas de la sierra de Nayarit, Jalisco y Durango, que no contaban con otros medios de comunicación. Fue una buena idea, pero no se le dio una buena atención ni seguimiento. Algunos lugares en la actualidad ya cuentan con caminos y en algunos más la aviación “sierrera” los sigue apoyando.
Lo que me parece extraño es que Obrador no se haya dado cuenta que en varias regiones agrestes de nuestro país existen prestadores de servicios aéreos que apoyan a esas comunidades, claro que no son gratis, pero algunas compañías tienen bastantes años volando “en la sierra”. Este tipo de aviación está en peligro de extinción debido a factores tales como el incremento de los costos de las aeronaves y su mantenimiento, gasolina muy cara y un hostigamiento constante de las partidas militares que combaten el narco tráfico. Cientos de pistas han sido inutilizadas por el ejército provocando un gran daño a las comunidades apartadas.
Otra idea para sentarse a llorar en cuanto a la aviación mexicana, es la de autorizar los vuelos de “cabotaje”. Cuando una embarcación o una aeronave llegan a un punto de un país procedentes del extranjero no pueden por acuerdos internacionales subir pasajeros con destino a otro lugar dentro del mismo país. Es decir, en un vuelo que llega a la ciudad de México procedente de Francia, no se pueden subir pasajeros y transportarlos a Guadalajara, eso sería “cabotaje”. Pues bien, eso es precisamente lo que piensa autorizar Obrador, que compañías extranjeras vengan y compitan con las compañías mexicanas, cosa que por otro lado no está permitido por regulaciones internacionales. Pero a Obrador le vienen valiendo un cacahuate las leyes, simplemente le va a ordenar al ejército que le pongan o le agreguen un artículo “transitorio” a la ley y asunto arreglado.
En relación a la tan cacareada “categoría 2 de la AFAC”, en la SCT, que no en la AFAC, tomaron la decisión de mandar una comisión, incluido el director general recién integrado a la propia agencia, para que vayan a Washington a rogar a la FAA que por piedad nos regresen a la categoría 1. Aparentemente el encargado de la FAA en los Estados Unidos le prometió a la delegación mexicana que probablemente en diciembre manden una comisión a México para ver si ya se puede hacer el cambio, a reserva de llevarlo a cabo hasta junio-julio del 2023, y eso como ya sabemos condicionado a que se satisfagan múltiples discrepancias en seguridad. Ahora bien. Si a la AFAC el gobierno obradorista le aplica la consabida “austeridad bolivariana” junto con la “pobreza franciscana” no vamos a llegar a ninguna parte.
La comisión mexicana fue a sentarse a platicar con sus contrapartes norteamericanas, desgraciadamente ese no es el camino para que nos regresan a la categoría 1. Tenemos que demostrar en los hechos que ya se corrigieron todas las irregularidades de seguridad encontradas y para eso no necesitamos enviarle al director de la agencia mexicana. No firmaron nada, no se comprometieron a nada. ¿Entonces?
Antes de cerrar está colaboración nos llega la noticia de que la AFAC cancela por vía de mientras, todos los tramites que ellos realizan, incluida la tramitación y revalidación para el personal técnico aeronáutico, todo queda pendiente. Así que prepárese vamos a seguir viendo pilotos y sobrecargos volando con licencias y certificados médicos vencidos, ¿hasta cuándo? Solo ellos lo saben. Todo se lo debemos, nos aseguran, a que también ellos fueron víctimas de un hackeo digital. Cancelar la expedición y revalidación de licencias es un error monumental que va a tener costos muy altos.
P.D. Pregunta: ¿Le gustaría vivir en un país en donde la Constitución y demás leyes están de adorno? ¿En dónde el presidente desprecia olímpicamente el apego a la legalidad? ¿En dónde un secretario de estado puede cometer desacato y dejar plantado al congreso con tal de evitar la rendición de cuentas? ¿En dónde el mismo presidente solo utiliza los servicios médicos privados? ¿En un país en donde el presidente manda a sus hijos a estudiar al extranjero cuando acaba de decir que los que salen a estudiar fuera solo van a aprender a robar? En donde el presidente visita territorio conflictivo con el crimen organizado y desorganizado y se saluda con ellos varias veces al año sin invitar a la prensa. ¿En dónde el presidente cacarea su “austeridad bolivariana” y vive en un palacio a todo lujo? ¿En dónde el presidente ordena la cancelación de un proyecto para establecer una planta cervecera y a su hijo le autoriza iniciar un negocio cervecero? ¿Existirá un país así?
Tal vez, pero a mí no me gustaría vivir en él.
Hasta pronto. Seguiremos con la aviación hasta el final.
