Por Carlos González Muñoz
Se equivocan quienes califican a la protesta del magisterio sudcaliforniano como un movimiento desestabilizador que persigue “moverle” el tapete a los gobiernos de Morena: su enojo es real, no coyuntural y viene de muy atrás.

Hay que aclarar que no son solamente los profesores de Baja California Sur quienes están marchando por las calles, exigiendo plazas para todos los trabajadores de la educación, añeja exigencia que gobiernos federales tanto del PRI como también del PAN, jamás atendieron y esa es la razón principal por la que esta semana en casi todo el país hay manifestaciones de protesta de docentes de todos los niveles educativos, exigiendo mejores condiciones laborales, entre otras demandas.
Los docentes sudcalifornianos inconformes denuncian que por más de 20 años han tenido que soportar un ambiente laboral adverso y políticas públicas que han deteriorado significativamente tanto sus condiciones de trabajo como también afectado el nivel y calidad de vida de ellos y sus familias.
En el pliego petitorio del magisterio en lucha además de exigir la basificación de miles de profesores compensados, muchos de ellos con más de 20 años laborando, el pago de quinquenios atrasados y la entrega de materiales necesarios al Centro SEP, escuelas, etcétera, también denuncian la falta de especialistas, médicos y medicamentos en las regiones rurales del estado, la insuficiencia de camas de hospital y el deterioro del ISSSTE, una demanda que va más allá del ámbito sindical y que exhibe la esencia neoliberal de los gobiernos del PRI y del PAN, su falta de compromiso con los trabajadores y con los sectores y clases sociales más vulnerables.
Los puños crispados del magisterio no apuntan hacia el profesor Víctor Castro ni tampoco en contra de AMLO.
Su protesta va dirigida hacia un pasado que se caracterizó por provocar deliberadamente el deterioro de las condiciones laborales no sólo de los y las profesoras de Baja California Sur sino el nivel y calidad de vida de millones de mexicanos en todo el país.
Su lucha en contra del neoliberalismo es de todos, incluidos por supuesto tanto el profesor Víctor Castro como el Presidente de la República.
Con la Cuarta Transformación el tiempo de soportar injusticias terminó.
