Vie. Oct 16th, 2026

Por Carlos González Muñoz

Los profesores de primaria y secundaria de la entidad tendrán que añadir a su labor pedagógica la de policía y establecer filtros de revisión de las mochilas de niños y jóvenes a la entrada de los centros escolares. 

Tanto Óscar Montaño, dirigente de la Asociación Estatal de Padres de Familia como también el líder de la Sección Tercera del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Elmuth Castillo, coinciden en que es necesario aplicar el “Operativo Mochila Segura” en escuelas de nivel básico como una medida, aseguran, para evitar se repitan actos como los sucedidos recientemente en dos escuelas preparatorias en las que circularon sendos mensajes de tiroteos que, afortunadamente, nunca sucedieron. 

Se trata de una medida precipitada, autoritaria e intimidatoria que viola los derechos humanos de los niños y jóvenes, aunque se disfrace de “benévola” porque los convierte a todos ellos en sospechosos, en criminales en potencia.

¿Así se construye la paz?, ¿Así se les inculcan a los jóvenes valores como son la solidaridad, la confianza, el respeto a los derechos humanos? ¿Convirtiendo en criminales a quienes son víctimas de la violencia?

Si a esas vamos ¿por qué sólo esculcar las mochilas de nuestros niños?

Si para evitar “tiroteos” y combatir la violencia hay quienes sugieren criminalizar a nuestros niños, pues entonces extendamos este “operativo” a todos los ámbitos de la actividad humana porque la inseguridad y violencia no son privativos de las escuelas.

Que nadie escape de los “policías” y establezcamos “filtros” permanentes de revisión en todas partes porque todo mundo es un criminal en potencia. Entonces será obligatorio establecer puntos de revisión a la entrada de los centros comerciales, al subirse a las unidades del transporte público, revolver las bolsas de los transeúntes en las calles, pasar báscula a la entrada de los cines, de los templos, mercados públicos y parques.

Convirtamos a las víctimas de la violencia en sospechosos, todos sin excepción.

No permitamos se cometa este abuso a nuestros niños y jóvenes. No permitamos que al ambiente de descomposición social en el que viven ellos y ellas ahora se añada el tratarlos como criminales en potencia,

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