Por Vicky Rubio
Un diálogo entre un pequeño de aproximadamente 6 años y su mamá que por casualidad escuche en un Mercado, me llevó a reflexionar sobre el precio del alza de la tortilla de maíz.

NIÑO: ¿Y por qué tan poquitas tortillas compraste mamá?
MAMÁ: no me alcanzó el dinero para más.
NIÑO: ¿Pero por qué??
MAMÁ: Subió el precio ayer y solo me alcanzó para un cuarto.
NIÑO: ¿Entonces solo comeremos poquitas?
Efectivamente, el precio de las tortillas está por las nubes, un alimento que se elabora a base de maíz, el cual representa parte de la dieta de la población, nuestra riqueza gastronómica, un símbolo cultural pues el 82 por ciento de los hogares mexicanos la consumen y la población de menor ingreso destina el 25 por ciento de su presupuesto alimenticio en adquirirla.
Que tristeza que México, un país que desde los ancestros se cultiva el maíz, este no haya tenido el éxito de su autosuficiencia, no obstante que es el cultivo más importante y al que se les destinan 7.5 millones de hectáreas de la superficie agrícola para su cultivo.

A través de los años y de que México ha sido gobernado por priistas y panistas, no se ha logrado mantener una estabilidad económica que por lo menos en las tortilla no se sufran alteraciones en su precio, pues esto ha ido en detrimento de las familias que menos tienen que viven en extrema pobreza y que es ese producto el que más consumen y por lo que se ve el dicho de los mexicanos “con tortilla y chile nos alimentamos”, tal vez desaparezca del vocabulario popular.
¿Qué ha fallado? ¿Solo los expertos lo saben? ¿Los monopolios? La falta de interés de los gobiernos de verdaderamente atacar el problema con innovaciones tecnológicas que permitan más producción y que las dependencias correspondientes implementen programas eficaces para atacar las plagas con fertilizantes orgánicos y que se le dé al campo mexicano la atención que se merecen los miles de productores y agricultores, que se cumpla con erradicar la corrupción que ha imperado.

Aún se mantiene una esperanza ya que SEGALMEX anunció el ajuste del alza del precio de garantía por tonelada para productores en pequeña escala y que se habrán de comprar en el estado de Sonora 21 mil toneladas para garantizar el abasto del grano y así evitar el alza de la masa y la tortilla.
Esperemos que si se dé cumplimiento al “mandato presidencial” de crear una reserva de 800 mil toneladas como parte del paquete contra la inflación y la carestía.
