Vicky Rubio
En una hermosa mañana, en donde las montañas se unen al sol en un lindo paisaje sin igual, en un lugar que al llegar respiras aire puro y te contagias de una especial tranquilidad, ahí en Hacienda Mi Estrella, festejamos el cumpleaños del gran amigo Alejandro Rojas.

Entre abrazos, risas, algarabías y también sollozos, departimos su esposa la doctora Bianca Caro, sus hijos Estrella, Alexa y Marvel, su papá, sus hermanas, familia, amigos y su equipo cercano, por un año más que Dios le ha concedido, un rico desayuno, en medio de las canciones que bajo el violín, se interpretaban.

Recorriendo cada una de las mesas, feliz, Alejandro estrechaba la mano de quienes con sinceridad le hemos trasmitido las mejores vibras por seguir un camino que así su destino le depara.
Su voz entrecortada se acentuaba al momento de dirigirse a los presentes, agradeciendo a quienes han estado muy de cerca en los momentos más adversos de su existencia y en los más felices, como ese, en el que estuvimos con él en un día especial en el que festeja el haber nacido por tercera ocasión, con la bendición del altísimo.

No es un evento político refirió Rojas, es un encuentro con quien más quiero con quienes deseo compartir mi cumpleaños, con quienes son las estrellas que iluminan mi camino, con quienes aprecio mucho, con quienes oraron por mí.
Precisó que fuera del idealismo político está departiendo la bendición de Dios y sobre todo que pondera que lo más importante es la amistad.

Claro que ahí se encontraban políticos, porque Rojas es una figura pública, que a través de los años ha estrechado la mano y se ha ganado la estima de quienes ahí le acompañaron.
También se unieron a su felicidad personas que han padecido y padecen Cáncer, con quienes Alejandro ha estado muy de cerca ganándose su cariño y respeto.

Fue una mañana de dar gracias a Dios, unidos todos por el regreso lleno de fortaleza de nuestro amigo Alejandro Enrique Rojas Tirado.
