Vie. Abr 10th, 2026

Por Cap. P.A. Enrique A. Guerrero Osuna

Dice el dicho: “aquel que juega con fuego…

El tratar de degradar hasta donde sea posible la calidad de los servicios que se prestan en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México “Benito Juárez” para que los pasajeros volteen a ver al esperpento de Santa Lucía es jugar con lumbre y no tiene justificación alguna. Es una maniobra vil y cobarde por decir lo menos, lamento sinceramente que tanto las compañías aéreas mexicanas como las autoridades federales se estén prestando a esta maniobra de baja estofa con el único afán de quedar bien.

Ya lo he señalado reiteradamente: el tratar de ahorrar en seguridad aérea es muy peligroso, eso es lo que el gobierno federal está haciendo con la AFAC mexicana y sus funciones, en lugar de apoyar a la aviación nacional como una prioridad para salir adelante el gobierno sigue como que no ve ni oye nada y van a dejar que todo se solucione por sí solo.

Los problemas que en este momento enfrenta la aviación vienen desde muy atrás en el tiempo, derivados de una actitud pasiva y de darle muy poca importancia a esta actividad, mientras en otras partes del mundo atienden y apoyan a sus respectivas actividades aeronáuticas por medio de créditos a bajos intereses, apoyo en directo a los empleados, condonación de impuestos, prorrogas de deudas, etc. Acá en México: Cero apoyos, al contrario, hay que fregarlas más a las compañías, por neo-porfiristas y fifís, ahora se amuelan para que aprendan.

La lista de calamidades es variada, y por la que empiece es lo mismo:

A.  Dados los avances tecnológicos en sistemas de navegación aérea, en todo el mundo se proyectan nuevos métodos y procedimientos que afectan a la navegación en forma considerable, por lo que se tienen que diseñar, implementar y poner en ejecución estos nuevos procedimientos. México como parte de esta comunidad aeronáutica mundial no estamos exentos de tener que adoptar dichos esquemas modernos, se pusieron fechas y empezó el proceso.

B.  En ese inter, en nuestro país se dan situaciones políticas muy diversas que acarrean cambios radicales en las normas de conducir al país.

Pasillo central del Aeropuerto Internacional de la Cd. de México

C.  Se llegan los plazos para implementar los cambios, simultáneamente el gobierno decide construir un aeropuerto civil en Santa Lucía por lo que debido a la premura no se establecieron los cambios que eran necesarios para incluir las operaciones de los dos aeropuertos.

D. El nuevo esquema de navegación para el Valle de México, entre otros, se tiene que poner en operación, con o sin Santa Lucía.

E.  La FAA norteamericana degrada a la AFAC mexicana a la categoría 2 por fallas en una auditoría de seguridad aérea, señalándole discrepancias en 28 puntos principales. (El caer en la categoría 2 entre otras calamidades, impide a las compañías mexicanas incrementar sus vuelos hacia y desde los Estados Unidos, no así las compañías extranjeras).

F.  Se inaugura a contra marcha el aeropuerto de Santa Lucía sin estar terminado, ni tampoco incluido en los nuevos esquemas de salidas y llegadas para el Valle de México, para variar, todo se tiene que improvisar, esto desde el punto de vista operacional. En tierra el AIFA es un verdadero caos, sin vialidades de acceso, sin servicios básicos, todo al vapor.

Pasillo central del Aeropuerto Felipe Angeles

G.  Para sacar adelante la necedad presidencial se presiona a las líneas aéreas mexicanas a que pongan vuelos desde el AIFA con los consecuentes aumentos en los costos. En una palabra: simple y llanamente el público no quiere utilizar el AIFA por impráctico, la combinación costo de traslado-pérdida de tiempo es fatal. Todo eso ya se tenía previsto, pero la orden fue tajante. Es por eso la campaña de desprestigio hacia el AICM.

H.  En estos momentos el operar simultáneamente ambos aeropuertos (AICM y AIFA) se puede hacer debido al bajo volumen de los vuelos en el AIFA, pero una vez que estos se incrementen no se van a poder llevar a cabo operaciones simultaneas. Esto también ya lo saben las autoridades, pero parece no importarles.

I.  Para todo efecto práctico el AIFA sigue siendo una instalación militar bajo mando castrense, ellos ponen (los militares) ellos quitan, ellos administran, dan las ordenes y todos a cumplir. Esta mezcla de autoridades civiles y militares en un solo lugar puede dar pie a muchos problemas de mando y operaciones mixtas sin prioridades, o ¿el que grite más fuerte? ¿Quién manda en Santa Lucía? Aunque no me vengan con que la ley es la ley, pero sin leyes y reglamentos el AIFA es una selva, la alternativa es: ¿leyes civiles o manu militari (leyes militares)?

Una última pregunta, o más bien “penúltima”: El AIFA operando en números rojos por el bajo número de vuelos, ¿Quién absorbe las perdidas? ¿Quién paga los costos de operación?

Mientras tanto, los problemas del sistema de tráfico aéreo en el Valle de México siguen persistiendo. Se tiene que tomar una decisión a la voz de “ya”. El gobierno haría bien en dejar de jugar al “traga-lumbre” de crucero y hacer las cosas bien en la aviación, empezando por la AFAC. Establecer nítidamente las reglas del juego en Santa Lucía, reorganizar oficinas y pedir solo dos cosas: capacidad y honradez, lo demás llegará por añadidura.

¿Ahora qué sigue? ¿Que hay en el futuro para la aviación mexicana?

De UH (última Hora): dicen las “malas lenguas” esas que no paran de meter su cuchara donde no las llaman, que la AFAC volvió a reprobar, “que les encontraron otros 20 puntos adicionales con fallas en la operación de vigilancia y supervisión de seguridad” Lo anterior de ser cierto colocaría a nuestro país en las puertas de la temida: categoría 3 en donde seríamos los únicos socios con esa distinción.

Nota aclaratoria: La categoría 3 es una invención mía, no existe, es tan solo un ejercicio de: ¿Qué pasaría si la hubiera? En esta categoría no se les permite volar fuera de su país a las líneas aéreas, tampoco le esta permitido al país recibir vuelos del extranjero, todo se reduce a vuelos domésticos dentro del país, con ciertas limitaciones y apegándose a estrictas medidas de seguridad.

Pura fantasía, pero para allá vamos.

Desde algún rincón de la península de Baja California, un saludo.

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