“¿Qué necesita esta universidad? Va a parecer mi respuesta muy fría, pero requiere más presupuesto (…) No hay transformación de fondo que no pase por una buena educación”, reclama el rector de la máxima casa de estudios de BCS.
Iván Gaxiola
El doctor Dante Salgado González se enfrenta a su último año como rector de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), pues oficialmente su periodo como titular de la rectoría de la máxima casa de estudios termina el 3 de junio de 2023. Ante este escenario, hace un balance en el que al parecer logró todo lo que estaba en sus manos, aunque lamenta no haber contado con recursos suficientes para ofrecer a la sociedad una educación de mayor calidad, así como docentes con salarios dignos; hecho del que responsabiliza al estado mexicano.

“¿Qué necesita esta universidad?”, se pregunta retóricamente el doctor Salgado González al pensar en las áreas de oportunidad que heredará tras dejar el cargo. “Va a parecer mi respuesta muy fría, pero requiere más presupuesto”, resuelve tras pensarlo no mucho tiempo, y agrega que es indispensable para la UABCS “un mayor compromiso de quienes financian su funcionamiento”, sencillamente “para cumplir con lo que manda la Constitución, con lo que manda la ley”, que es otorgar a la sociedad una educación de calidad. Sin embargo, “eso no es posible si no hay escuelas de calidad”, reclama, “y no va a haber”, se atreve a vaticinar, “si no hay infraestructura, equipamiento y una planta docente que esté bien remunerada”.
La reducción de presupuestos en las universidades “ha golpeado muchísimo a la planta docente de esta universidad y de todas las universidades”, abunda sobre este punto el rector de la UABCS. “Cuando oigo que dicen que los profesores de la universidad ganan muy bien, les digo: un pequeñito grupo, el porcentaje mayor de profesores de la universidad no gana bien”, confiesa, al detallar que más de 700 profesores por asignatura que trabajan en la universidad, de un total de 850, no pueden “sobrevivir” siendo sólo profesores, debido al bajo salario que reciben. “Necesitamos una planta docente bien pagada, para que podamos nosotros pedirles mucho más compromiso, que, de hecho, me parece, para las condiciones laborales que tienen, hay una entrega que nosotros apreciamos, reconocemos y agradecemos”.
“No hay transformación de fondo que no pase por una buena educación”, sostiene el doctor Salgado González, advirtiendo que apoya totalmente la visión de Estado referente a que la educación debe ser pública, laica, gratuita, “pero tiene que darse en buenas escuelas, con buenos profesores y que estén bien pagados”, insiste, lo cual resulta imposible si se considera la reducción presupuestal que ha vivido la educación superior en México, una política que lleva “fácilmente diez años”, dijo, para aclarar que “no es propia de este gobierno”, aunque no haya hecho algo por modificarla, deja ver.

No obstante, enfatiza que, desde su perspectiva, no importa qué gobierno sea, pero “la política pública, la de fondo, se refleja en los presupuestos”. En este sentido, concede que “hasta el momento” las instancias financiadoras, tanto del ámbito federal como estatal, han “tratado bien” a la UABCS, “es decir, aportan lo que dice el convenio que deben aportar”, pero, acota, “todos sabemos que es lo mínimo para operar”, cuando, para alcanzar una sociedad menos injusta, afirma, debe invertirse más en educación, y particularmente al tratarse de instituciones como la UABCS, donde se crea y promueve el arte y el deporte.
“Creo que el reto más grande que tiene la Universidad Autónoma de Baja California Sur, y un número muy importante de universidades públicas en México, es la reducción gradual, en términos reales, de los presupuestos que se asignan a educación superior en México”, corrobora el rector de la UABCS, pues la consecuencia es, “literalmente”, la quiebra de “varias universidades”. En este entendido, la situación financiera de la UABCS “es estable, pero frágil”, afirma, pues se observa en lo venidero un crecimiento que derivará en un aumento de necesidades por atender.
Lo expuesto por el doctor Salgado González coincide con lo expresado el año pasado por líderes universitarios que a nivel nacional, durante un conversatorio organizado por la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación de la Ciudad de México (SECTEI), señalaron la necesidad de que la inacabada Ley General en Materia de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación contemple mecanismos para garantizar libertad y recursos a las universidades públicas. En este foro, Enrique Graue Wiechers, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dejó ver que la autonomía universitaria, sin recursos económicos y apertura a nuevas ideas, no es suficiente para consolidar logros y proyectos importantes. “La pandemia demostró que la inversión en investigación es un tema de seguridad nacional que debe atenderse con una visión y alientos de largo plazo”, sostuvo. Por su parte, Alma Herrera Márquez, directora del Instituto de Estudios Superiores Rosario Castellanos (IESRC), reveló que, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en 2017 México invirtió 3,320 dólares por estudiante, en comparación con el promedio de 11,331 dólares del resto de los países integrantes de la organización. Sobre la falta de inversión en las universidades también opinó Arturo Reyes Sandoval, director general del Instituto Politécnico Nacional (IPN), y el rector general de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Eduardo Peñalosa Castro.

A corto plazo, ejemplifica el doctor Salgado González, la carencia presupuestal en la UABCS afecta el regreso a clases presenciales, particularmente en lo que a demanda de internet se refiere, pues ésta incrementó de manera muy significativa, por lo que es necesaria una renovación de equipos de transmisión de señal de internet en la universidad, lo que exige inversión inmediata de al menos dos millones de pesos, los cuales “desde luego no están presupuestados”, indica, aun cuando es un servicio que “tiene que ofrecerse”.
“Esa es la parte más difícil, porque, en el corto plazo, no hemos visualizado nosotros que vaya a cambiar la política en general hacia la educación. Porque nosotros hemos pedido en todos los foros más inversión para educación, desde preescolar; porque estamos conscientes que de nada le sirve al país, de pronto, tener universidades muy avanzadas en todos los sentidos y recibir muchachos que salen en los niveles previos con múltiples carencias que los llevarían a frustrarse al intentar entrar a la universidad”, observa el rector.
Los logros
Al acceder a la administración de una universidad, se aprende “muy pronto” que éstas son instituciones que tienen que pensarse al mediano y largo plazo, explica el doctor Salgado González, y usa como ejemplo la apertura de una nueva carrera. Cuando esto ocurre, muestra, se requieren de al menos cinco años para que una generación termine sus estudios y cinco más para iniciar su desarrollo profesional, lo que deja “un rango mínimo” para realizar “una medición seria” que abarca al menos diez años.
Cuando Salgado González inició su periodo como rector, la universidad tenía 43 años. Así, sus primeras acciones fueron iniciar la construcción de infraestructura, adquirir equipamiento y aumentar la proyección social de la UABCS a partir de nueva oferta académica. De esta forma, a pesar de dificultades y las “crisis institucionales”, anota, la UABCS no perdió el “rumbo” y la idea de “ser un espacio de libertad donde se formen generaciones que luego tendrán que liderar en distintos sectores sociales” prevalece.
“Cuando yo asumo la rectoría, por mi experiencia en la Secretaría General, había claridad ya en esta visión”, indica Salgado González, por lo que su objetivo era avanzar “de forma más estructurada” en un eje transversal del quehacer universitario denominado Responsabilidad Social Universitaria (RSU), el cual pone énfasis en dos temas: la construcción de sociedades más justas y la conservación de la naturaleza. Lo importante en este punto, considera, es que su administración logre que ambos objetivos sean tangibles en el ejercicio de la docencia, de la investigación, la difusión, la extensión universitaria, la vinculación y la propia gestión administrativa: “eso, creo que lo logramos proyectar. Luego viene la fase más compleja, de materializar esas ideas, esa filosofía de trabajo en hechos muy concretos. Cada vez que hemos revisado un plan de estudios, hay que introducir en ese plan de estudios esa vuelta de tuerca en RSU”.
Concretamente, la construcción de sociedades más justas se traduce en planes de estudio que, por ejemplo, contemplen la inclusión, la igualdad de género y acorten distancias. Es por ello que este verano la UABCS abrirá tres nuevas licenciaturas, dos de ellas “totalmente a distancia”, pensando particularmente en las comunidades del norte del estado, donde difícilmente se podría contar con la planta docente para ofrecerlas de manera presencial. De tal suerte que la universidad se encuentra “trabajando a marchas forzadas para abrir aulas virtuales en Insurgentes, Loreto y Guerrero Negro”. Una de las nuevas licenciaturas es Educación Inicial y Gestión de Instituciones Educativas, con el fin de aportar al sistema educativo formando personas que ayuden a la sociedad a reconstruir sus modelos educativos.
Aquí, no se pueden dejar de lado los efectos de la pandemia de covid-19, los cuales modificaron el ritmo de la universidad, pues se detuvieron y ralentizaron algunos procesos y desarrollos, mientras que otros aceleraron, como la digitalización. En este sentido, el rector agradece al gobierno de la República y al gobierno del estado, pues durante la pandemia “pudo hacerse gestión para obra que viene a mejorar la prestación de servicios, desde el nuevo paradero, techado, con paneles solares, con casi 600 metros cuadrados de sombra, bancas, internet inalámbrico, sanitarios, caseta de vigilancia, más iluminación, más banquetas”, hasta “rehacer totalmente la cancha de fut-siete, que estaba inservible y ya no se podía utilizar”. Asimismo, se llevó a cabo un 85 por ciento de avance en rampas para personas en situación de discapacidad, modificaciones que se realizaron acorde con las nuevas normas internacionales. Igualmente, se asignaron espacios dignos para la Comisión de Igualdad de Género y el área de Atención Psicoeducativa.
Aunque lo más celebrado por el doctor Salgado González es la conclusión del “cerebro digital de la universidad”, un edificio para la Dirección de Tecnologías de la Información y Comunicación, el cual contó con una inversión de más de 20 millones de pesos. En este tenor, también menciona importantes inversiones en Cabo San Lucas, Loreto, Guerrero Negro e Insurgentes, lugar este último donde se trabaja en un convenio con el Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario (CBTA) para usar sus instalaciones y que la UABCS tenga acceso a laboratorios y así ampliar su oferta académica.
De la misma manera, se refiere a un par de terrenos recibidos en donación, uno de 1.5 hectáreas (ha) en Cabo San Lucas y uno de 2 ha en La Ribera, mismos que solucionarían el serio problema de espacios en Cabo San Lucas, donde el Departamento de Lenguas Extranjeras “ha tenido mucho éxito”. Y es que la UABCS rentaba salones “a un altísimo costo” en esta ciudad, por lo que, “de entrada”, en este espacio se construirán salones para distribuir la oferta académica en Los Cabos, que es de diez licenciaturas.
“El balance de cara a los tres años que estoy cumpliendo como rector es que la universidad, es decir, yo no vería el ángulo tanto desde el rector o desde la rectoría, yo puedo decirte que la universidad sigue caminando hacia estos objetivos profundos, trascendentes y cada vez, me parece, lo hace de mejor manera: porque la labor nuestra es que los distintos equipos de trabajo se integren y trabajen de manera armoniosa en la búsqueda y en la consecución de esos objetivos. Entonces, desde luego, el balance para nosotros es positivo”.
La reelección
Sobre la posibilidad de una reelección, el rector de la UABCS sabe que legalmente puede aspirar a ella, pero, hablando “con toda honestidad”, asegura, reelegirse o no es una valoración que deberá hacer al publicarse la convocatoria para renovar la rectoría, lo cual ocurrirá en marzo del 2023.
“Es evidente que uno va midiendo el avance de la gestión, uno va ponderando situaciones internas y externas, locales y nacionales, y esas varían de semana a semana (…) Cualquier respuesta ahorita, en mayo del 22, puede variar hacia final de año y puede variar a principios del otro”.
El doctor Dante Salgado considera que lo más responsable es esperar los tiempos que marcan la ley, los cuales se establecen bajo una lógica pensada en realizar un balance oportuno. En este tenor, tiene claro que será “muy valiosa” la opinión de la comunidad universitaria, ya que, “más que una voluntad personal”, subraya, la posibilidad de reelegirse como rector “va a pasar por el balance y la opinión” de colegas de sectores universitarios y críticos de sectores externos, “y luego vendría la decisión personal”, toda vez que “si la comunidad tiene una opinión en un sentido, es más fuerte que cualquier opinión o voluntad individual”.
