Hace algunos ayeres…
Hace algunos ayeres, entre el año 2000 y el 2018, cuando aún editábamos la Revista Análisis Periodísticos BCS -ediciones mensuales-, en sus páginas se plasmaron muchísimos Artículos, Reportajes, Crónicas, fotografías, dibujos y caricaturas periodísticas, que a raíz de nuestro ingreso al Internet, como Empresa Editora quedaron en la tinta y el papel, pero deseamos que los cibernautas quienes no tuvieron la oportunidad de leerlos, hoy lo puedan hacer y no se pierdan ese breve lapso de tiempo en ese mundo de las hemerotecas y de esa pequeña historia que forjamos un gran equipo de colaboradores.
Cada entrega de nuestros queridos y estimados Colaboradores, a quienes les agradecemos su participación, impregnaron en sus trabajos resaltando los valores, la historia, la cultura, la naturaleza, aspectos turísticos, así como las diversas actividades y el pensamiento del Sudcaliforniano, que en cada momento correspondió escribirlos.
Hoy, empezamos publicando el primero de esos excelentes trabajos que elegimos al azahar, no incluiremos fechas de publicación, porque no pierden vigencia.
Estimados Lectores, agradeceremos mucho nos puedan enviar sus comentarios y sugerencias, porque su opinión es importante para esta Casa Editora analisisbcs.com, y nos lo hagan llegar al correo analisisbcs@gmail.com, o en el mejor de los casos, lo puedan compartir entre sus amistades.
En el presente trabajo, de Jorge Calderón y Sergio Ticul Álvarez, agradecemos el material gráfico, tomado de las redes, aunque ignoramos su autor.
El babisuri, en la Isla Espíritu Santo
Por Jorge Calderón y
Sergio Ticul Álvarez-Castañeda
En las Islas del Golfo de California, existe una riqueza de especies, entre las que se cuentan mamíferos endémicos, especies que sólo existen en este lugar del mundo. Este grupo está representado básicamente por roedores y murciélagos; sin embargo, también ocurren carnívoros terrestres como el coyote, la zorra y el cacomixtle o babisuri.

La distribución de los carnívoros está restringida a pocas islas, como son Tiburón, San José y Espíritu Santo, caracterizadas por ser de las de mayor tamaño y en donde existe una alta diversidad de vertebrados terrestres que permite mantener la población de este grupo.
A diferencia de otros mamíferos, las poblaciones de carnívoros son más reducidas. Estas desarrollan conductas territoriales en amplias áreas para la obtención de recursos alimentarios y su dieta, a base de animales, está sujeta a las variaciones del número de sus presas, pudiendo utilizar recursos vegetales, invertebrados o recurrir a la carroña.
En las tres islas mencionadas existe el cacomixtle (en Nahuatl), también denominado babiburi o gatilla (Bassariscus astutus), destacando su presencia en la de Espíritu Santo. Sin embargo, en cada una de ellas habitan subespecies diferentes, siendo el único mamífero nativo depredador en las Islas San José y Espíritu Santo.
En la Isla Espíritu Santo, la subespecie ha sido estudiada por investigadores y estudiantes del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste durante varios años. El objetivo de esos trabajos, es conocer las características generales de los individuos, su fisiología y aspectos ecológicos, centrándose las investigaciones más recientes en el tema a tratar.
El Babisuri en Espíritu Santo
Es casi seguro que todo visitante que arribe a la Isla Espíritu Santo, especialmente a la Isla Partida, ubicada en la zona norte y las diversas playas de resguardo como La Ballena, Los Candeleros y El Mesteño, haya tenido un encuentro nocturno con este peculiar animalito: el babisuri. Los ejemplares de esta población, a diferencia de otros carnívoros, no huyen del humano, por el contrario, guiado en primer lugar por su búsqueda de alimento, pero además por su instinto de curiosidad, se acerca a los campamentos apareciendo y despareciendo entre la vegetación o las rocas, corriendo en la playa o emitiendo diversos sonidos en defensa o anuncio entre sus congéneres, de la llegada de “nuevas provisiones”.

El rasgo distintivo del babisuri es su cola afelpada y anillada de color blanco con negro intercalado, cuya longitud es igual a la de su cuerpo. El tamaño es muy similar a un gato doméstico, pero un poco más esbelto, con pelaje más denso y de tonalidades cafés-grisáceos. La cabeza es pequeña con hocico semialargado, las orejas son cortas y tiene ojos grandes, siendo aún más definidos por la presencia de un antifaz blanco-grisáceo que rodea la cara. Las patas son cortas con garras semiretráctiles que junto con su reducido peso de 1.5 kgs., les permite ser ágiles y rápidos en sus desplazamientos, además de buenos trepadores.
El babisuri, es principalmente activo durante la noche y el crepúsculo. En el día se protege de las altas temperaturas en madrigueras situadas entre las rocas que le sirven como aislante térmico. Generalmente son solitarios y si bien pueden verse varios de ellos en los campamentos, presentan conductas agresivas en defensa de su territorio o en temporadas de apareamiento, las cuales suceden entre febrero y abril.
El período de gestación es aproximadamente de dos meses y el número de crías puede variar entre uno y cuatro ejemplares. Como en la mayoría de los mamíferos, la etapa de cachorros es crítica para su sobrevivencia, ya que no cuentan con el entrenamiento suficiente para defenderse de sus depredadores. A pesar de que no existen evidencias de depredación de cachorros en Espíritu Santo, es de esperarse que en esta etapa temprana de su desarrollo, pudieran ser atacados por especies reportadas en la isla, como el halcón cola roja, el halcón gris, el búho cornudo, la serpiente de cascabel o por gatos domésticos introducidos.
¿Qué comen?
El babisuri pertenece a la familia Procynidae, que quiere decir “antecesores de los cánidos”, en donde los miembros mejor conocidos son los mapaches, los coatí y la martucha. La familia pertenece al amplio orden Carnívora que agrupa una gran diversidad de especies, por lo que el babisuri también es pariente de la zorra, el coyote, puma, gato montés, tejón y los zorrillos, por citar algunos. Uno de los rasgos principales que los relaciona da nombre al grupo, es su dentadura adaptada para comer carne, además de encontrarse presentes todos los tipos de dientes. Algunos de ellos como los premolares y molares, se han modificado para cortar y desgarrar (dientes carnsiales), y los caninos largos y filosos para sujetar y ayudar a matar a la presa.
El babisuri no tiene hábitos alimentarios estrictos, es omnívoro y su alimentación incluye presas de origen animal, renuevos de hojas, frutos, insectos y especies de animales expulsados por el mar a las playas. Esto le permite hacer frente, entre otros factores, a la escasez de alimento por la disminución de las poblaciones de presas, la variación estacional de los recursos y la competencia entre las especies.
Los frutos de que se alimentan son principalmente arbustos y árboles. Estos son consumidos durante todo el año, aunque la mayor abundancia y diversidad la emplea a inicios de la temporada de lluvias y se prolonga durante el segundo semestre de julio a diciembre. Su preferencia se inclina por el higo silvestre, fruto del árbol ficus palmeri, el cual crece de manera particular en las zonas de cañada junto con otras especies que también consume, como la pitahaya agria, el cardón y la cacachila, entre otras.
Dentro de las fuentes externas de tipo marino, las playas le ofrecen al babisuri una gran variedad de restos de animales de moluscos, peces y crustáceos que al quedar varados porque su hábitat es la zona entre mareas, pueden ser consumidos por este felino.
La tercera fuente de alimento es claramente externa y es obtenida a través del hurto de alimentos y restos de basura proporcionados por los visitantes. Aunque este porcentaje de consumo está determinado por la afluencia de personas que visitan el lugar, la cantidad de comida que transportan y la astucia del animal por obtenerla, son considerados como elementos importantes, no tanto porque estos pudieran ayudar a la sobrevivencia del babisuri en la isla, sino por su grado de afectación a la especie.
Lo anterior, puede ocasionar enfermedades por alimentos en descomposición o que vayan acompañados de material inorgánico como plásticos y aluminio que pueden provocar un daño en sus órganos internos e incluso la muerte. Por esta razón, se recomienda un manejo adecuado de alimentos y basura dentro de la isla.
Hábitat del babisuri
El babisuri en Espíritu Santo se distribuye principalmente en algunas cañadas como Los Candeleros. Este lugar alcanza las más altas densidades de organismos y es en donde se concentra aproximadamente la mitad de la población de la isla. Este fenómeno no sólo obedece a la abundancia y diversidad de alimento, sino también, a la presencia de refugios en los conglomerados rocosos, para protegerse contra la intensa radiación solar del día. Además, la fisonomía del interior de las cañadas le ofrece otro beneficio: la presencia de agua durante gran parte del año, característica que está asociada al período e intensidad de la precipitación pluvial, que es acumulada en “tinajas naturales” o “pozas”. Esta serie de condiciones ha permitido que los babisuris se concentren en estas zonas durante todo el tiempo que tarda el líquido en evaporarse y no en sitios de playa.

La simple presencia humana provoca una modificación en el hábitat natural de las islas. Su impacto se determina de acuerdo a la intensidad de las actividades que desarrollan. Con respecto a la alteración del hábitat arriba señalado, se ha observado que las visitas guiadas al interior de las cañadas provocan la creación de múltiples veredas con movimientos de rocas, troncos y arbustos; la deposición de materia fecal humana al aire libre, entre rocas y cercana a las pozas de agua; y la presencia de basura inorgánica como materiales plásticos, latas y envases de vidrio.
Entre los atractivos especiales que ofrece al visitante las islas del Golfo de California, está la experiencia de poder aprender a conocer y apreciar la diversidad de la flora y fauna en el lugar de origen. Lo anterior ha traído consigo, para el babisuri, algunas modificaciones, evaluadas hasta el momento en términos de la ampliación alimentaría, aunque el efecto real del alimento de origen humano aún no ha sido valorado en aspectos nutritivos, fisiológicos y conductuales, entre otros. También, como se mencionó, su hábitat está siendo poco a poco modificado estructuralmente, pero sobre todo, en función de su alimentación, con efectos en un primer plano hacia las bases de la cadena alimenticia del babisuri: plantas de invertebrados.
Si bien la diversidad de carnívoros no es la más rica en las islas, su presencia en ellas ha sido regulada a través de miles de años, por un delicado mecanismo de interrelaciones animales y vegetales, ante las presiones extremas de un ambiente desértico. El mínimo cambio provocado por el humano debe ser considerado y evaluado para encontrar las medidas y acciones adecuadas para su control, con el efecto menos negativo para las especies nativas de las Islas.
