Mié. Sep 2nd, 2026

Arq. Eugenio Santa Cruz H.

Junio 24 de 2021

En múltiples ocasiones he oído y leído este “slogan” que encabeza hoy mi comentario. Que nadie le ponga la suficiente atención y mucho menos lo aplique en su vida personal es la diferencia que hemos tenido para entender la situación gravísima por la que atravesamos como sociedad con la pandemia de Covid-19.

Desgraciadamente, aún hay población que cree que la pandemia no existe, que las vacunas son ineficientes o no sirven, es decir, los grados de incultura, omisión o importamadrismo en su máxima expresión.

En cada salida que realizamos de nuestra casa, ya sea por necesidad o sin necesidad, es jugar a la ruleta, es decir, expuestos al contagio y a sus consecuencias. Esta actividad poco la hemos medido.

Es oportuno decir que en las pasadas campañas electorales de todos los partidos políticos y sus actos masivos contribuyeron en gran medida a estos rebrotes, solo haga un recuento de fotografías de reuniones, festejos, cruceros, etc., donde los candidatos se arremolinaron con cientos de personas, la mayoría jóvenes, también retumba el relajamiento paralelo que se vio en las actividades no esenciales y sobre todo a la “desobediencia ciudadana” que fueron factores de riesgo y que ahora, padecemos las consecuencias.

Los nuevos brotes de cepas del virus están atacando a los sectores más vulnerables de nuestra sociedad: los niños y jóvenes, le pregunto a los padres de familia si están de acuerdo en que regresen a clases presenciales sus hijos el próximo ciclo escolar…yo lo veo difícil y largo.

La campaña de vacunación anticovid, aunque lenta y supeditada en nuestro estado a la estrategia nacional, va cada día cumpliendo con su objetivo, sin embargo, la carrera contra el coronavirus sigue llevando la delantera. Por ello, la importancia de cumplir con responsabilidad todos los protocolos que nos han dictado hasta el cansancio nuestras autoridades.

Aquí es donde hemos fallado los ciudadanos, “NO ESTAMOS CUMPLIENDO CON LOS PROTOCOLOS”, basta de echarle la culpa al gobierno, al sector Salud, entendamos que cada quien se ha estado buscando sus propios problemas. Es hora de reconocer puntualmente el trabajo realizado por los 3 órdenes de gobierno, con sus defectos u omisiones pero que se han aplicado al extremo y que decir del personal de Salud o de la Secretaria de Bienestar.

Al principio, muy injustamente criticados los empleados de esta Secretaria, han dado muestra de humanidad y responsabilidad, o usted ¿ha escuchado alguna queja de ellos? Yo creo que ninguna, siempre amables y atendiendo al paciente profesionalmente. Del sector hospitalario entendamos que han dado su máximo esfuerzo, pero hemos sido ingratos con ellos, el no cuidarnos es para ellos una bofetada a su trabajo y dedicación. Ellos exponen a diario su vida por la de nosotros y eso no lo hemos valorado cabalmente.

La lógica marca a nivel nacional como han crecido los contagios en zonas turísticas, entiendo la emergencia económica pero también, defiendo la estrategia para salvar vidas. Los Cabos, Cancún, Mazatlán o Acapulco entre otros sitios turísticos son referentes de este crecimiento epidemiológico, la promiscuidad urbana en las grandes ciudades ha dado también resultados negativos; la CDMX es un ejemplo claro, se abrieron estadios, centros nocturnos, escuelas, y ahí están las consecuencias, contagios escolares, cierres de escuelas nuevamente, un paso para atrás.

¿Acaso el semáforo epidemiológico nacional tiene daltonismo? Los gobiernos de los 3 niveles deben ser congruentes en la apertura y mediciones sanitarias-económicas, porque mientras sigamos con irreverencias y desacatos como comunidad, más muertes y desorden económico tendremos, debemos de entenderlo. No nos queda otra alternativa, o nos alineamos o nos alineamos. Es un asunto de vida o de muerte. El virus el LETAL.

Me alimentan de fe y esperanza las palabras vertidas hace días por nuestro amigo, el padre Juan Gómez Esqueda, vocero de la Diócesis de La Paz, en las que dice “que la gente vive con angustia, vive con miedo, ya no depende de los tres niveles de gobierno, ni del sector Salud, ni de nadie más, sino de cada uno de nosotros. La vida tiene que continuar, pero debemos aprender a vivir y convivir de una manera más responsable” Esta es nuestra nueva realidad. De ti depende tu vida.

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