“Treinta frailes y su prior no pueden hacer que un asno rebuzne, si no quiere”. Miguel de Cervantes Saavedra.
Ángel Osuna
Con este término nos referimos a la franja de tierra comprendida entre las trincheras alemanas y las trincheras francesas e inglesas durante la Primera Guerra Mundial. Nadie mandaba ahí, era una zona de muerte. En son de broma yo me refiero como “la tierra de nadie” a la franja que existe entre México y los Estados Unidos, ahí los que rifan son los vendedores ambulantes como es evidente en los cruces fronterizos de Tijuana-San Isidro y Mexicali- Calexico. En esa franja supuestamente nadie manda, en teoría es solo un línea imaginaria que según los tratados de Guadalupe-Hidalgo divide a los dos países.

17 de octubre 2019. Culiacán, Sinaloa. Sin ningún aviso o motivo aparente por diferentes partes de la ciudad se empiezan a escuchar constantes disparos, los que estaban cercanos a donde estaban disparando al no saber qué hacer detuvieron sus vehículos y buscaron refugio donde pudieron. Todas las carreteras fueron bloqueadas con camiones incendiados, en el lugar conocido como Tres Ríos, el fuego era cruzado sin poder determinar de donde provenían los disparos, como en un reportaje de CNN. Igual se podían observar uniformados (¿guardia nacional, tal vez?, policías, ejército, armada) así como civiles armados, las balas y el humo estaban por todos lados. Poco a poco se fueron esparciendo las noticias, videos por aquí y por allá de lo que estaba pasando inundaron las redes, pero nadie sabía a ciencia cierta de qué se trataba, al cabo de cierto tiempo, bastante largo para los que estaban ahí, se pudieron alzar las cabezas sin peligro y echar un vistazo alrededor.
La confusión era total, los que se bajaron de sus carros se subieron con miedo y arrancaron a sus casas. Los soldados y civiles siguieron corriendo de un lado y para el otro. Finalmente, las autoridades salieron a informar: “se había tratado de un operativo de las fuerzas armadas para capturar a un narcotraficante”. De inmediato varios pensamos: el presidente Obrador es un mentiroso, prometió una y otra vez que no iba a ver operativos y esto lo desmiente. Eso a él lo tiene totalmente sin cuidado “fueron promesas de campaña, allá ustedes si me creyeron”. Luego las irresponsables autoridades federales dejaron correr otra versión: “Se trató de un operativo (¿qué paso Obrador?) para capturar a Ovidio Guzmán, hijo del Chapo Guzmán”. Pero ¿qué creen?… Todo salió mal.
Al presentarse a la detención fueron recibidos a balazos, no con abrazos, un soldado les grito: “fuchi, guacala”, según instrucciones presidenciales y recibió un tiro en el pecho. El que iba al mando del operativo entonces los increpó de viva voz: “si no se portan bien los vamos a acusar con su mamacita”, se oyeron unas risotadas de burla y recibió una lluvia de balas de alto calibre. ¿Qué hacemos comandante? preguntaron los subordinados: “vamos a llevarnos al chapito para que lo regañe su abuelita y luego lo soltamos”, y arrancaron rumbo al cuartel a toda velocidad.
El Cartel de Sinaloa al saber que se llevaban a Ovidio inició una gran operación para rescatarlo, bloquearon todas las carreteras e iniciaron persecuciones por toda la ciudad haciendo gala de su armamento y de su capacidad de respuesta ante un operativo. La ciudad quedó paralizada en manos de los delincuentes sin que nuestra flamante guardia nacional pudiera hacer algo. Incluso algo inaudito: las líneas aéreas suspendieron sus vuelos desde Culiacán por temor a la violencia, no obstante las autoridades mantuvieron abierto a la navegación dicho aeropuerto sin garantizar nada. La tierra de nadie. Obrador insiste y sigue machacando que él no va a desatar una “guerra” contra los narcotraficantes, “amor y paz” les manda decir. Sin embargo, al ver los noticieros nos dimos cuenta que si Culiacán no parecía una zona de guerra, fue lo más parecido. Además señor Obrador: ¿es correcto contestar el fuego de un rifle Barret cal. 0.50 con un “fuchi”? ¿Qué les va a decir a las mamacitas de los soldados muertos? ¿A las familias de los heridos? ¿Quién en su sano juicio va a querer ingresar a su guardia de rurales, perdón a la guardia civil a sabiendas de que lo van a mandar a la guerra con un ramo de flores? Van a tener, si no es que los tienen ya, serios problemas para reclutar elementos para esas labores amorosas.
La ciudad de Culiacán quedó por varias horas en manos del hampa, totalmente controlada por todos sus accesos, una verdadera vergüenza para el gobierno de Obrador quien en esos críticos momentos no supo qué hacer ni cómo responder. Lo único que se les ocurrió fue negociar con los hampones quienes envalentonados pidieron la libertad de inmediato de su jefe Ovidio. Obrador arrinconado, autorizó que fuera liberado el hijo del Chapo con la condición de que se retiraran de la ciudad todos los efectivos que la tenían sitiada. Así ocurrió. Al menos eso fue lo que nos dijeron. Las cosas se fueron calmando, se levantaron los muertos y los heridos, se apagaron los incendios y el Chapito regresó como si nada a su domicilio. Es más, en un arranque de solidaridad, en uno de los videos que circularon se puede observar como algunos civiles armados (suponemos de los que se portan mal) se despiden de los soldados como si hubieran terminado un juego. Al otro día la familia Guzmán agradeció a Obrador por haberlo liberado.
Es del más alto interés nacional que se nos aclare todo ese tenebroso asunto. ¿Fue una farsa montada por Obrador? ¿Acaso se trató de una operación mal planeada y peor ejecutada como admitió el secretario de la defensa? O ¿fue solamente una demostración de fuerza de los grupos de mafiosos? ¿Quién ordenó todo ese vacilón?
Hasta el día de hoy no sabemos nada y me temo que así nos van a dejar nuestras autoridades, una cosa si quedó clara: tanto el presidente Obrador, como los secretarios de la defensa y de la armada así como los cuerpos de seguridad incluyendo la guardia nacional hicieron un ridículo gigantesco. Se concluye que están absolutamente rebasados por los grupos delincuenciales, al gobierno lo pusieron de rodillas. El mismo Obrador se refirió en una de sus apariciones al asunto de que el presidente de México debe ser y es el hombre mejor informado del país, él informó que a él le decían todo. El 19 de octubre salió diciendo que a él no le habían informado del operativo, ¿queremos más incongruencias? Además, todos los días nos presume que se reúne muy temprano para ser informado según él, entonces ¿qué pasó?
La capital del estado de Sinaloa quedó a merced del hampa sin que el presidente se anime a poner las cosas en su lugar y cumplir con su mandato constitucional de ofrecer seguridad a todos los mexicanos. 100 civiles armados hasta los dientes pusieron en jaque a 800 elementos de las fuerzas de seguridad, una desproporción vergonzosa. Él dice que todo lo hizo en aras de que no hubiera más pérdida de vidas humanas, de que no hubiera una masacre. En todo este espectáculo montado por quién sabe quién en beneficio de quién sabe quién, la armada lució por su ausencia, eso sí, a los pocos días aparecieron los marinos en un operativo militar muy bien organizado en contra de… los puesteros del barrio de Tepito en la capital. Eso, si no fuera trágico sonaría a burla. Dicho y hecho, a los pocos días un juez liberó a 30 de los detenidos en Tepito, sin cargos. Se dice a manera de rumor que dentro de las fuerzas armadas existe mucho descontento entre la tropa por la manera en que han sido humillados por el mando y que están enojadísimos. La verdad no lo demuestran para nada, al contrario, se ven mansos haciendo el ridículo por todo el país. Si no están de acuerdo con lo que está pasando tienen que demostrarlo y no seguir aceptando esas órdenes tan denigrantes. El daño ya está hecho. Seguimos percibiendo que los integrantes de las fuerzas armadas siguen aceptando el estado de denigración a que los ha llevado la política federal, mientras no se quejen el peje les va ir aumentando todos los días su ración de ignominia con la complacencia de sus jefes. No señor Obrador, las fuerzas armadas mexicanas no se merecen ese trato vergonzoso, aunque ellos mismos se lo permitan, porque en primer lugar son disciplinados y leales, pero no abuse. Por ahí no vamos a marchar.
Todos los días aumentan y aumentan sin descanso las tareas asignadas al ejército, tan solo con la obra del nuevo aeropuerto civil encasquetado a fuerzas en la Base Aérea No. 1 no se la van a acabar, no se van a dar abasto con esa obra tan pretenciosa y menos sin la experiencia que se requiere. Eso va a ser un fracaso costoso por la necedad de Obrador. Obligó al secretario de la defensa a defender Santa Lucia como instalación estratégica, con eso estoy absolutamente de acuerdo, pero la base ya la tienen, ya está ahí, de lo que se trata es de construir un aeropuerto civil que nada tiene que ver con las fuerzas armadas, salvo que, según instrucciones presidenciales, los beneficios de la planeación y la construcción van a ser para el ejército, igualmente la operación y administración lo van a realizar los soldados, pero…¿y si hay perdidas también ellos las van a absorber? Es pregunta.
Mientras tanto, recibimos la versión oficial del “affaire” Culiacán. El secretario de la defensa sin haber sido informado de lo que estaba pasando (igual que tampoco Obrador sabía nada al respecto) nos da una detallada descripción de los hechos: efectivamente Estados Unidos solicitó la detención con efectos de extradición del hijo del Chapo Guzmán, a través de canales diplomáticos se hicieron los arreglos pertinentes y se montó un operativo (aunque Obrador repite y repite que no va a haber más operativos) para su captura. Se presentaron en su domicilio y después de algunas discusiones sale el muchacho Ovidio, se le captura y se le permite utilizar un celular para que les diga a los suyos que ya le paren al ataque, él lo hace, pero de ahí en adelante se soltaron todos los diablos del infierno, como si esa llamada hubiera sido una señal. Fueron atacados varios convoyes militares, que al parecer no iban al mismo evento, sino que coincidieron al enfrentarse a los malosos.
En uno de esos ataques resultó lesionado un soldado por un proyectil cal. 0.50 el cual le destrozó la pierna izquierda, solo espero que Obrador le dé las gracias por no defenderse y dejarse herir, para evitar más muertes. Fue tal la organización que desplegaron los chicos malos que atacaron y tomaron por asalto la unidad residencial militar, en donde dispararon varias granadas que afortunadamente no hicieron explosión por su mal empleo, eso sí, respetaron a un grupo de niños pero tomaron a varios elementos prisioneros.
Resumiendo: tanto el despliegue de armamento como de las tácticas empleadas sobrepasó a la tímida y escuálida reacción del ejército. Las “fuerzas del mal” se apoderaron de la ciudad, amenazaron con continuar los ataques si no soltaban a Ovidio. Supuestamente para evitar mayor pérdida de vidas humanas, Obrador ordenó su liberación.
Bajas: 8 muertos y quién sabe cuántos heridos. Aprovechando la confusión hubo una fuga masiva de reos del penal federal.
Llama la atención que tanto el presidente de la república como el secretario de la defensa no estuvieran al tanto de la situación. El secretario de marina no figuró en estos eventos, por lo cual se puede inferir que las fuerzas policiales al mando del secretario Durazo actuaron de motu proprio y perdieron el control. No se sabe quién arrestó a Ovidio Guzmán ni quién lo liberó.
Las secuelas de esta desastrosa operación están aún por verse y cuantificarse. El ridículo del gobierno fue mayúsculo. Debo suponer que el gobierno mexicano no tiene interés en la aprehensión del inculpado, por lo que los Estado Unidos seguramente va a seguir insistiendo en su detención.
Cambiando radicalmente de tema para refrescar nuestros temores: Santa Lucía va… pero por muy mal camino. Organizaciones y compañías aéreas (incluyendo a Aeroméxico) le dicen al gobierno al unísono: “no vamos a operar en Santa Lucía”, porque es incosteable operar desde dos terminales simultáneamente, además tanto el Colegio de Pilotos como el Colegio de Controladores Aéreos, la OACI y la IFALPA siguen insistiendo que esa operación va a resultar insegura. “Al rato se van a convencer”, les manda decir el presidente, como si la seguridad aérea fuera cosa de tiempo. El señor está convencido que sus adversarios abandonaron maliciosamente el aeropuerto de Toluca para saturar el aeropuerto Benito Juárez (AICM) y provocar un caos. Él no quiere saber nada de la degradación del rendimiento de los aviones por la gran elevación del aeropuerto de Toluca, además por su lejanía, los pasajeros dejaron de volar ahí. Todos esos detalles técnicos son solo argucias de los neo porfiristas para entorpecer su plan divino. Yo no sé qué va a pasar cuando despierte de ese sueño mafufo y confronte la terca realidad, si es que algún día lo hace, para entonces ya será demasiado tarde.
Gracias por la sana costumbre de leer.
