Por Bertoldo Velasco Silva
30 de octubre de 2019
Quizá, el asistir en estos momentos (10:33 pm) al Congreso del Estado se acercaría mucho al sentimiento que cunde entre la población sudcaliforniana… un recinto vacío y silencioso…

Así nos sentimos los ciudadanos, que hoy, nos hemos quedado solos, sin nadie que nos represente en ese recinto legislativo, hoy, somos ciudadanos que nos hemos quedado vacíos de representación en esa institución que en otros tiempos, muy lejanos, fue orgullo para los sudcalifornianos. Hoy, los ciudadanos nos hemos quedado en silencio, porque aquellos que debieran alzar la voz de la mayoría, se han quedado con la boca llena de… pretextos y han defendido intereses lejanos a la población; hoy los ciudadanos estamos vacíos, solos y en silencio.
Un congreso dividido, donde al final un solo diputado fue la diferencia entre que se aprobara o no, la Ley de Movilidad que hace poco más de un año enviara para su análisis y dictaminación el gobernador del estado, Carlos Mendoza Davis.
En las redes sociales ya circula el mensaje del mandatario sudcaliforniano, quien exhibe la poca empatía de los diputados de Morena hacia la ciudadanía y pone de manifiesto que el daño que se está causando no es para su persona, mucho menos para su administración, sino para los ciudadanos, y sentencia pues, que en su actuar, los diputados que obedecen a intereses perversos, deberán asumir las consecuencias presentes y futuras.
Por otro lado, la diputada presidenta de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, Daniela Rubio Avilés, lamentó la falta de oficio político por parte de los abanderados de Morena, quienes ni siquiera discutieron la ley, lo cual hubiera sido bueno para determinar si le hacía falta, o si le sobraba algo en su contenido, se fueron por lo mas fácil, desecharla sin más ni más.
Lo más grave es que, ni siquiera han dado la cara para sustentar su decisión y han dejado con un palmo de narices a la ciudadanía que esperaba a que, entre los diputados de Morena, hubiera un atisbo de empatía con aquellos que todos los días utilizan el pobre transporte que se tiene para cubrir sus necesidades y derechos elementales de, justamente, movilidad.
Antes bien, los diputados que desecharon la ley, se han escudado en que los puntos que propusieron no fueron tomados en cuenta y que por ese motivo no aprobaron la ley, incluso dijeron que supuestamente se trabaja en un plan de ordenamiento urbano y territorial que ya contempla incluir la movilidad, todo esto, con el afán de expiar culpas.
Al respecto, surgen muchas preguntas ¿acaso en este año que transcurrió no pudieron hacer una propuesta de ley que diera forma a este plan que señalan?
Por otro lado, ¿ya se les olvidó que previo a esto, hubo una socialización del tema, donde se tomó en cuenta la opinión de la ciudadanía y de los diversos actores de la movilidad en todas sus ramas?
¿Por qué no retomaron estos documentos? ¿Acaso se sienten orgullosos de que, al no aprobarse dicha ley, el transporte en el estado se siga rigiendo por una ley obsoleta que data del siglo pasado, y que su última modificación fue en los 90´s? ¿Acaso los diputados son tan… ciegos que no se dan cuenta que las condiciones del estado y las necesidades de la gente son totalmente diferentes a las de cuando se promulgó y modificó esta ley? ¿Acaso están de acuerdo con las escenas de violencia que han protagonizado los taxistas en Los Cabos, y que han dejado mal parado el destino turístico ante los ojos de los turistas extranjeros y nacionales? ¿Será que no son capaces de vislumbrar los efectos negativos que estos actos violentos traen consigo? ¿De qué lado están diputados? ¿De qué maldito lado están?
Si, ya lo sabemos, ninguno responde…
Tres horas y media fueron suficientes para mandar al traste una ley que beneficiaba al grueso de la población, pero, ¿qué pasó? Se decidió apoyar al gremio de transporte, una turba enardecida misma que la semana pasada en el primer intento por dictaminar la ley se apostaron a las afueras de las instalaciones del congreso y decidieron agredir a compañeros de la prensa que solo cubrían la fuente, los mismos que en un arrebato de furia incontrolable tomaron las vallas y arremetieron en contra de los policías estatales que intentaban resguardar el orden.
¿En manos de ellos estamos?
Son ellos -los transportistas- quienes trasladan a nuestros hijos y seres queridos o incluso a nosotros mismos a nuestros destinos, vaya seguridad que pueden proporcionarnos un grupo de personas que al no coincidir con sus intereses se transforman en energúmenos capaces de lo que sea.
La respuesta en redes sociales no se ha hecho esperar, los usuarios de estos medios han reaccionado y ha sobresalido entre las opiniones aquellas que dicen “ojalá que esos diputados pasen por mi casa pidiendo el voto, para recordarles que no aprobaron la ley de movilidad”, “son de Morena, recuérdenlo”, dice otra persona al calce de la nota que ha salido en una de las páginas de noticias.
Esto es un artero golpe, uno muy duro para quienes habían encontrado en las plataformas digitales una forma segura, rápida y cómoda de trasladarse, y es que, para ser honestos, lejos han quedado los tiempos en que subirse a un taxi representaba un lujo y no por el costo, sino por la calidad que se le brindaba al pasajero, autos impecables, limpiecitos, olorosos a vainilla, choferes, bien peinados, aperjumados, atentos y serviciales.
Hoy, aquello solo queda en la memoria, lo único que permanecen son las unidades viejas y humeantes con bodrios de música y con choferes sudorosos y malencarados, solo algunos, los mas viejitos alcanzan a salvarse de esta descripción.
En definitiva, los usuarios tienen el derecho a decidir en qué medio movilizarse, en otras ciudades como Aguascalientes, los medios de transporte son más baratos y conviven diariamente sin andarse agrediendo, allá los radiotaxis transitan presurosos por las avenidas y calles llevando y trayendo a las personas sin mayor complicación, prestos y veloces atienden el llamado que por el aparato de radio les hacen llegar el próximo servicio; a la par, conviven con Uber y otras tres o cuatro apps de transporte, para todos hay, todos ganan, pero también todos trabajan.
José Luis, un aguascalentense trabajador del volante con mas de 25 años de servicio, lo dice claramente, pa´que me voy a pelear oiga, pos si de aquí todos comemos, que ellos (los de las aplicaciones) trabajen, porque yo trabajo lo mío, con este aparatito yo me muevo todo el día y a todas horas, no necesito el aparatito este (muestra el celular), yo me dedico a chambear.
Por otro lado, sin lugar a dudas Uber y Didi, que son las aplicaciones más populares para transporte no se quedarán con los brazos cruzados, de su lado tienen a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la que ya ha declarado la total legalidad de su servicio, seguramente pronto tendremos noticias de ellos y de su equipo de abogados quienes sentarán precedente en el tema. Ya lo señaló el gobernador en el mensaje que ayer envió a través de redes sociales, en la memoria de la ciudadanía quedará grabado quienes son los que negaron la oportunidad de contar con un servicio de transporte cómodo, seguro y económico, vaya pues, que en su salud lo hallen, señores diputados de morena, miembros de la penosa cuarta transformación…
