Gilberto Ortega Avilés
El imaginario colectivo, en especial en fenómenos sobrenaturales o no explicados, siempre tiene cierta similitud, quizás por una recurrente manera de presentarse, la manera similar en pensar que tienen las personas, o que la naturaleza del mito y la leyenda de transmitirse de boca en boca, homogenicen tales relatos.

La leyenda se cuenta en el resto de la república generalmente de la siguiente manera:
Hace muchos años, vivía una joven mujer con un vestido de color rojo y unos altos tacones los cuales se escuchaban por toda la calle, ella se dedicaba a la prostitución, pero cierto día, esa mujer aparece sin vida en un callejón cerca del lugar donde ella trabajaba, desde entonces, las personas que pasan por esa calle de noche, afirman que han oído el sonido de tacones y que de vez en cuando se oían alguno que otro llanto, los cuales era muy escalofriantes.
Esta leyenda mexicana causa temor a quienes pasan por calles solas, especialmente de noche. Se dice que esta joven tenía 27 años de edad y muchos afirman que fue asesinada por clientes que habían pedido sus servicios.
La planchada. Generalmente de este tipo de leyendas se cuentan en todo el país de la siguiente manera:
En cualquier hospital existe un fantasma recurrente llamada “La Planchada”, la cual es el espíritu de una joven estudiante de enfermería o enfermera muy joven, de muy buenos modales y uniforme impecable, que generalmente visitaba y daba ánimos a enfermos, cuando los pacientes se dan de alta generalmente quieren agradecer a la jovencita, pero los y las enfermeras, desconocen a la joven de tal característica, pero todos conocen la leyenda de esa enfermera fantasma, que en ocasiones cuida pacientes.
Esta leyenda no varía mucho, siendo prácticamente la misma en todo el país, incluso en Baja California Sur, se cuenta de manera muy similar, aunque si hay una variación muy importante ya que en lo que antiguamente ocupo el lugar del hospital Juan María de Salvatierra, se cuenta que una monja que atendía a los tuberculosos y demás enfermos que nadie quería atender, la amigable monja se sigue apareciendo por los pasillos de lo que ahora es la casa de la cultura del estado.
La Taconuda. Hablar de la leyenda de La “Taconuda”, nos redirige a uno de los barrios más antiguos de la ciudad de La Paz, El barrio de “El Manglito”, el cual junto a “El esterito”, forman parte de los primeros asentamientos de la ciudad. Siendo una de las zonas con más historia de La Paz, tiene una riqueza en leyendas y relatos, incluyendo infinidad de aparecidos, e incluso una carreta espectral, la cual escuchan venir siempre que alguien de la zona va a morir.
Según los habitantes de la colonia “El Manglito”, el espectro de La Taconuda se trata del alma en pena de una señora de elegancia sin igual, que todos los días iba a esperar a su amado que había partido en un barco y nunca regresó, quedándose penando por la eternidad.
Otra versión de la leyenda cuenta que, una dama de la alta sociedad, la cual era muy alegre y elegante, acostumbraba todas las noches ir a las mejores fiestas de la ciudad, hasta que un día saliendo de una de esas fiestas, después de caminar por todo el Malecón Costero, unos sujetos la comienzan a seguir, ella se da cuenta y trata de escapar, pero es imposible, y entre golpes jalones y demás, es asesinada.
Al parecer, la joven dama después del terrible hecho quedó penando en el lugar, ya que muchos aseguran que cuando un hombre camina por el lugar, comienza a escuchar el sonido de unos tacones, y a lo lejos observa una curiosa y bella dama, pero al tratar de alcanzarla, esta se desvanece, y en su lugar el pobre hombre solo encuentra en el suelo un viejo esqueleto junto a unos tacones ya muy viejos y desgastados por el tiempo.
Muchas versiones, incluso encontraremos leyendas bajo el mismo nombre en el resto del país, otra versión relatada por la Profesora Marianela Abarca Cancino, de la Benemérita Escuela Normal Urbana del Estado, nos muestra como tal espectro atormentaba a los estudiantes.
“A las dos de la mañana, en el corredor del internado, resonaron los tacones de una mujer que caminaba de un lado hacia el otro de forma nerviosa, los pasos fuertes, misteriosos, llamaron la atención de los muchachos, que despertaron sobresaltados y sin explicación de quien pudiera ser la atrevida que a esa hora deambulaba por los pasillos sin permiso, ya que a más tardar a las diez de la noche deben acostarse.
Las muchachas abrieron la puerta… Lentamente… Y vieron deslizarse una sombra que desaparecía en la oscuridad. De pronto apareció el velador, alumbrando el patio con la linterna; los árboles se dibujaban en el piso… las sombras reflejadas en la pared formaban el marco perfecto para que La Taconuda se escondiera entre las plantas, y no la vieran cruzar sutilmente por el corredor para dirigirse a la lavandería. A veces entra a los cuartos y se escucha el ruido del agua al abrirse las llaves misteriosamente solas, nadie se explica este fenómeno; sin embargo, algunas muchachas afirman que esto pasa seguido e incluso que por las noches, se deslizan suavemente las sabanas sin saber quién es que las jala.
