Vie. Abr 10th, 2026

Por Enrique Kao

“Somos engañados por la apariencia de la verdad.” Horacio.

Hace poco escribí que para mí es un enigma nuestro presidente por lo difícil que me cuesta comprenderlo e interpretarlo, por lo que este fin de semana que ha concluido me la pase leyendo declaraciones que ha hecho Andrés Manuel López Obrador como candidato antes y como presidente de la República ahora, y he concluido muy a mi pesar y lo acepto, que Andrés Manuel López Obrador no llego a la presidencia mintiendo, lo que como candidato dijo que haría lo está haciendo ahora como presidente, pero esto no significa que lo esté haciendo bien.

Durante toda su vida política Andrés Manuel López Obrador ha sabido manejar para su beneficio las emociones de la gente, sobre todo de aquellas con más carencias y necesidades, y lo ha hecho con un discurso polarizador y divisionista, les ha hecho creer a personas buenas y bien intencionadas que les han arrebatado algo, que los logros de otras personas son a costa de ellos, que la única manera en que a ellos les pueda ir bien es que a los otros les vaya mal.

Uno esperaría que por fin alcanzado su deseo de llegar a la presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador cambiara su comportamiento, que buscaría la unión de todos los mexicanos para sacar adelante a nuestro gran país; pero no ha  sido así por el contrario hoy aprovecha su investidura como presidente para seguir arremetiendo contra todo y contra todos los que se le opongan.

El desprecio a las instituciones públicas a las que más de una vez mando al diablo el candidato Andrés Manuel López Obrador, hoy como presidente nos ha dejado claro que no mentía, en siete meses y contando al frente de los destinos de nuestro país han desaparecido 14 instancias de gobierno y se han cancelado 23 programas sociales. Las razones que ha dado el presidente para la desaparición de estas instituciones y la cancelación de estos programas son las mismas de siempre, la corrupción que existía en las instituciones y el mal uso de los programas sociales que solo llegaban a unos cuantos y que se repartían entre amigos y familiares, pero de las pruebas que sostengan sus razones nunca nos ha presentado una siquiera.

Y cuando se le han pedido pruebas sobre actos de corrupción sigue sin mentirnos, pues Andrés Manuel López Obrador dejo claro durante su campaña que no malgastaría ni su tiempo ni energía persiguiendo culpables, y hoy como presidente es “dueño de su silencio.” Yo le haría una pregunta a nuestro presidente ¿perdonar a los corruptos, no enjuiciarlos, permitir su impunidad? ¿Acaso no es corrupción también?

Lo que nunca nos dijo el candidato López Obrador que después de mandar al diablo las instituciones, el presidente Andrés Manuel López Obrador crearía nuevas instituciones con nuevos lineamientos de operación -ya no se llaman reglas- y así han sido creadas 16 nuevas instancias de gobierno y se han impulsado 15 nuevos programas sociales. De los programas sociales de nueva creación, todos los beneficiarios sin excepción  reciben el apoyo de manera directa, aunque exista poca claridad y transparencia en la manera en que se distribuyen esos apoyos.

En el Presupuesto de Egresos de la Federación 2019 se asignaron 358 mil 689 millones de pesos para programas sociales, y el 33% de esa cantidad, 118 mil 367 millones de pesos fueron etiquetados como “otros subsidios” y no cuentan con lineamientos de operación, de aquí salen las “ayudas” para 11 de los 15 nuevos programas sociales del gobierno federal. Y bueno si interpreto  sin rigor el discurso del candidato López Obrador, no mintió, con una imagen bien construida, y eso es innegable, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha logrado que millones de mexicanos lo vean como un hombre benefactor de los más necesitados, de los desprotegidos, de los olvidados de siempre, de los pobres. Pero de los casi 120 mil millones de pesos ¿Cuántos realmente llegan a quienes en verdad lo necesitan? Y no, no estoy diciendo que “alguien del gobierno” se los esté robando, porque en este gobierno “todos son honestos”, pero beneficiar a quien en verdad no está en situación de pobreza o pobreza extrema y dejar fuera a quien sí lo está ¿no podría considerarse como robo, cuando menos robo de oportunidad?

No quiero parecer cruel o indiferente a las necesidades de quienes viven con carencias, decididamente apoyo todas aquellas acciones que se hagan en favor de quienes vivan en extrema pobreza, pero al frente de nuestro país no ocupamos un benefactor que “patrocine ayudas para los pobres” ocupamos un presidente de la República que encamine su gobierno para erradicar de una vez por todas la pobreza de nuestro país. Paradójicamente el candidato de los pobres, hoy presidente de todos los mexicanos, ha hecho importantes recortes presupuestales en dos rubros que deben atenderse para combatir la pobreza, educación y salud.

Y en eso tampoco mintió el candidato López Obrador, que hoy nos engañe con la verdad el presidente Andrés Manuel López Obrador es lo que me preocupa, porque el hombre que una vez fue un beligerante opositor hoy despacha desde Palacio Nacional con todos los recursos del poder a su alcance.

Saludos

#LaVerdadAjena #VamosSinRestricciones

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