Olgafreda Cota Gándara
ofcota@prodigy.net.mx
Dejaron:
Los güeribos de pié sobre el arroyo seco.
Los zalates que brotan de las piedras.
El aroma del orégano y el dulzor del dátil.
Dejaron:
La roja pitahaya y las rosadas perlas.
La flor del tamarindo.
Los hombres y animales pintados en las cuevas.
Atrás quedaron los sepulcros de sus padres,
las rocas que mordió la luna,
la silueta de la sierra y los cardones.
Después de cien mil atardeceres,
con el sol hundiéndose en el mar,
yo volví, para cerrar círculos y buscar tumbas.
